"He evolucionado.
Todo cambió a mi alrededor; estoy en pleno clímax, cruel culmen de todas mis posibilidades, pues no tengo ninguna cumplida ni creo tenerlas en un futuro próximo. Estoy demasiado cansada de luchar y luchar y no lograr nada, estoy agotada y en el límite de mis posibilidades.
Me encuentro en un limbo en el que predomina el nerviosismo, en el que tiemblo y temo a partes iguales. Aquí y ahora tengo muchísimo más miedo, mucha más inquietud que antes de comenzar esta exploración, autoexploración. En este momento un huracán de ideas y sentimientos se pelean por cobrar protagonismo en mi mente;está todo liado, mezclado, difuso y por ello nada logra cumplirse".
Esto es lo que una servidora ha encontrado hoy haciendo limpieza en el portátil, una muestra más de como es posible poner por escrito lo que en sonido es difícil escuchar. Un ejemplo, unas líneas que condensan un segundo, un espacio de tiempo ya finito; así era mi yo, mi ser antes de ahora.
Noto la desesperación, el grito de angustía y socorro, una llamdada de auxilio que sólo escuchaba quien intentaba oírme y comprendía mi idioma. El eco de ese sonido retumba en lo oscuro y lejano de mi memoria, y me llegan, ya amortiguados y sin sentido.
Ahora no me afecta. Le presto atención, lo entiendo y comprendo pero no me hace llorar ni sufrir, ya no me inmoviliza ni apresa mis muñecas con sus esposas, ni su látigo de cuero sablea mi espalda, ni su susurrante voz me invita a morir. Ya no soy la mocosa asustada y sumisa, a la que sin mucho esfuerzo convencías; he dejado de ser tu juguete. Soy persona, mujer; me he encontrado a mi misma, no en las condiciones deseadas, pero sí viva.
Y digo esto con orgullo, con satisfacción, ya sin la animadversión que me producía la palabra "vivir". Porque amo vivir, amo a mi ser, me amo. Es difícil ser yo, aun me queda mucho camino por andar y no será de rosas precisamente, lo se; pero eso no me desanima. Pareceré masoca, pero ¡qué aburrida sería la vida sin altibajos! La monotonía inundándolo todo, los días iguales, las mismas sensaciones y pensamientos, la misma visión del cosmos, las mismas personas, los mismos objectos y el reloj siempre marcando la misma hora. Me causa placer el no conocer el mañana, si estaré bien o mal, o si quizás, ya no sea ni esté ni viva ni sienta así. Me gusta lo impredecible, el caos ordenado en un plano al revés; me gustan los dibujos abstractos de un infante colgados en la pared, y también, los míos más impresionistas.
El reloj que cuelga de mi cuello es diferente por momentos, y su incesante tic-tac es lo único que me ata y me recuerda que el mundo gira y no se para, ni siquiera, para que subas.
sábado, 19 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
UNIVERSITARIA
Cada vez que miro atrás y recuerdo como me sentía, lo que pensaba, como actuaba y era, me doy cuenta de la falta que me hacía la ayuda que pedí. Noto, y cada vez más, que estaba metida en un hoyo profundo y oscuro, en el que no entraba ningún rayo de luz, ninguna esperanza.
Y en un despiste de mi subconsciente, la tapa que bloqueaba la luz del sol se deslizó un poquito de su sitio y por allí, poco a poco, fueron entrando pequeñas partículas doradas. Ellas, como niños que llegan por primera vez al colegio, entraron temerosas y sin ganas, sin apenas colaborar en las actividades programadas y sin soltar palabra. Pero a medida que fueron pasando los días, y la amistad entre ellas se solidificó, la actividad comenzó, y los antes afanosos intentos de la maestra por que se moviesen se trasformaron en vanos y sufridos intentos de controlar a esa masa alborotadora.
La verdad, ahora me río. Estoy contenta y alegre. Domino mi vida, he amado a las sensaciones que fluían por mí, las he comprendido, aceptado. He buscado dentro de mí los fallos de mi sistema y los he puesto en cuarentena. He colocado un punto y a parte en mi historia; retomaré el hilo de esta narración más alante, pero de momento, intercalaré otros escritos para hacer menos aburrida y monótona esta lectura.
Y que mejor comienzo de esta nueva etapa que la afirmación: he logrado mi objectivo, soy universitaria. Ésta no es una sentencia cualquiera, es la clave de mi felicidad. Me he demostrado a mi misma que soy capaz de conseguir lo que me proponga, que soy fuerte y valiente, que me doy adaptado a los cambios y a las nuevas situaciones... en resumen, que si este sueño está ya cumplido, otros lo estarán también en breve.
Razonando un poco, ¿cuántos de vosotros creíais que estaría hoy donde estoy, que lograría que el pasado no afectase a mi presente y futuro,que estaría hoy respirando y escribiendo estas líneas? Yo soy la primera en decir no. Porque haciéndome lo que me hacía, pensando como pensaba, sintiéndome tan sumamente mal como me sentía, era imposible creer que mejoraría tanto, aun ni yo me lo creo y vivo conmigo misma las 24 horas del día. Pero dejando las preguntas retóricas a parte, e intentando dar una innecesaria respuesta a la arriba citada, podría decir que por las noches, antes de dormir, se debe hacer una introspección; buscar en nuestra mente el cómo nos sentimos, y lo que es más importante, el por qué. Es decir, no sirve de nada pensar: "Estoy nerviosa, inquieta, me siento rara" únicamente, hay que saber la causa, pues conociéndola, podremos dejar marchar esas sensaciones y pensamientos que nos preocupaban, siguiendo nuestro camino con el más ligero equipaje. Y yo lo hago, y es un alivio tan grande el que te produce conocer los porqués, que tu mente, liberada, flota en un limbo y no está encerrada y encauzada en alguna cámara de tortura sin poder salir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)