Soy totalmente consciente de que necesito casito 24/7, que me gusta que me mimen todo el rato y las muestras de cariño permanentes: abrazar, dar besos y estar pegada como si quisiese fundirme, oír la respiración y el latir del corazón, sentir y dar caricias... Sé que mi autoestima es pendular, que necesito que me recuerden todo el rato porqué están a mi lado, porqué me quieren y qué ofrezco. También sé que sería la cosa más empalagosa del mundo si no me contuviese, si no creyese que es malo necesitar ese contacto constante. Pero no puedo evitar notar esa falta, ese hueco vacío que por más que llene nunca está completo, y cuanta más ansia tengo por rellenarlo a cualquier costa más vacío está, más negro es y más difícil es de aguantar esa sensación de soledad y abandono.
He aprendido a agradecer lo que me dan, aunque sea mínimo, a cogerlo y vivirlo sabiendo que es, o puede ser, finito. A no exigir sabiendo que el cariño suplicado no significa nada, y los celos sólo corrompen. He aprendido que el amor no tiene tope, que puedes querer a más de una persona de forma plena y absoluta sin mermar ni un ápice lo que sientes por otras (no sólo me refiero al ámbito romántico) y que el pilar fundamental de cualquier relación humana sana es la confianza, que es en lo que debería basarse y apoyarse todo lo demás.
YO Y EL MUNDO
viernes, 13 de septiembre de 2019
lunes, 19 de agosto de 2019
PERDIDA (con preguntas)
Cuando era adolescente mantenía relaciones sexuales sin cabeza, por lograr castigarme, hacerme daño y sufrir; por verme y sentirme tan sucia como creía que estaba. Pensaba que había dejado de hacerlo, pero me he dado cuenta de que simplemente he cambiado la autojustificación y me siento perdida.
El otro día me preguntaban si quería mimos o sexo cuando quedaba con alguien, yo decía que mimos pero que sexo también aunque no era lo que más me apetecía, por lo menos no con gente desconocida. Cada vez que pienso en las relaciones sexuales que tengo no sé si las mantengo porque me apetecen o porque quiero mimos y es la única manera que tengo de lograrlos. Ceder en el tema sexual para lograr cariño. ¿No es eso otra forma de tortura?¿No es eso venderme? ¿Cómo diferenciar entre cuando quieres sexo y cuando aceptas tener sexo?
Es muy fácil para la gente decir que qué suerte tenemos las chicas normativas, que con chascar los dedos conseguimos lo que queremos, que podemos hacer de todo y siempre tendremos a alguien dispuesto a aceptar. Qué fácil es hacernos ver como objetos, como cosas monas de las que no interesa nada más que las tetas o la cara bonita; que da igual si piensan, si pueden o no mantener una conversación, si tienen ideas propias o son críticas con todo. "Nos quejamos de vicio, dicen, no sabemos lo que es ser rechazadas por feas, o por no tener atributos llamativos... no sabemos lo que es estar solas sin que nadie se quiera acercar a nosotras". No, no lo sabemos. Pero sabemos lo que es sentirnos cosas, sin nada más que un cuerpo que usar y sin que a la gente le interese ver si se puede hacer algo más que follar con nosotras. Es posible que no sepamos lo que es un rechazo por nuestro físico, pero sí sabemos lo que es no encontrar a nadie que vea más allá de ello y con quien podamos sentirnos realizadas.
También ayuda a esta incertidumbre el que no saber cuáles son mis rasgos positivos, llamativos... sin ser del ámbito físico. No ser capaz de numerar cosas buenas de uno es un problema. ¿Cómo pretendo no ser tratada como un objeto si no soy capaz de definirme o describirme de otras maneras?
jueves, 8 de agosto de 2019
PAREJAS Y RELACIONES (parte I)
Cada vez que alguien me pregunta qué opino de tener pareja arrugo el entrecejo, meneo la cabeza, me río y niego la posibilidad. Siempre digo que no es lo mio, que no me gusta y que no está hecho para mí. Que soy un alma libre.
El estar los últimos meses socializando más, conociendo a gente y haciendo esfuerzos gigantescos por ampliar mi círculo y no estancarme me ha llevado a replantearme cómo quiero encaminar mi vida sentimental: continuar como estoy, darle la oportunidad algo más estable o dedicar mi vida a los gatos... Y me he dado cuenta de que no es que no quiera tener pareja, en realidad sí quiero, lo que no quiero es exclusividad, monogamia y relaciones cerradas. Mi problema es ese: encontrar a alguien que quiera y sobre todo, sea capaz de llevar una relación así y no es fácil, ni común, ni corriente, ni algo que el 99% de la gente que conozco se plantearía.
Me gustaría tener una relación seria (o varias) para hacer cosas como dormir abrazada, ver pelis, follar, mimear, llorar o dar paseos sabiendo que esa persona siempre estará ahí, que puedo y puede acudir a mí en cualquier momento y para todo. Una en la que "ser pareja" no corte las alas a conocer y relacionarse con otra gente, a tener más relaciones sentimentales, sin dar por supuesto que el amor/cariño es finito y unidireccional.
martes, 23 de julio de 2019
MIMOS
Hace tres años había llegado a mi límite: deseaba dejar de sufrir, dejar de sentir y dormir para siempre. No quería morir, nunca se quiere morir cuando se está mal, sólo dejar de estarlo.
No era mi primera vez pero sí la que más cerca estuve de lograr mi objetivo, me salvaron mi preocupación por Chispa y mis amigos, a quienes pregunté mientras me tomaba pastillas con zumo de mango si cuidarían de ella de pasarme algo. Y fueron Flash yendo hacia mi casa.
Llevo autolesionándome de diferentes maneras desde antes de los 12 años: cortes, quemaduras, conductas de riesgo (obligarme a practicar sexo, drogas...), anorexia... que aun ahora me sobrevuelan periódicamente.
A veces me pregunto cómo sería y dónde estaría si hubiese seguido drogándome y acostándome con desconocidos, hubiese continuado yéndome con hombres para sentir que no tenía el control , recrearme en el miedo y asco que me daba(n). O qué habría ocurrido de haber hablado, de haber contado lo que me había hecho mi padre y sus amigos, de no haberme callado...qué habría ocurrido si hubiese denunciado a todos los hombres que se acostaron conmigo siendo una niña.
No estaría donde estoy ahora, eso seguro.
Hay miedos, fobias y ascos que siempre estarán conmigo, sobre todo a nivel sexual. Actos cuya práctica me duele y no físicamente, situaciones que me provocan llorar y momentos en los que me bloqueo, me evado y no estoy presente. Soy consciente de ellos, los conozco y soy capaz de evitarlos la mayor parte de las veces (por lo menos cuando estoy bien anímicamente) pero me supone un esfuerzo extra que no siempre sé si vale la pena.
Hay días en los que necesito sentirme querida, apreciada, ser mimada pero sin connotaciones sexuales, sin que los mimos acaben en sexo, sin pagarlos así. Y no sé hacerlo. No sé cómo pedir o llevar a cabo la acción de "mimear", cómo decirle a alguien "oye, quieres venir a casa, nos tiramos en cama a ver una peli y estamos abrazados" ni si es algo normal desear eso. Cómo pedirle a alguien que me deje tocarle la cabeza mientras me apoyo en su hombro, cómo quedarme dormida escuchando los latidos de su corazón y despertarme con el pijama aun puesto.
No era mi primera vez pero sí la que más cerca estuve de lograr mi objetivo, me salvaron mi preocupación por Chispa y mis amigos, a quienes pregunté mientras me tomaba pastillas con zumo de mango si cuidarían de ella de pasarme algo. Y fueron Flash yendo hacia mi casa.
Llevo autolesionándome de diferentes maneras desde antes de los 12 años: cortes, quemaduras, conductas de riesgo (obligarme a practicar sexo, drogas...), anorexia... que aun ahora me sobrevuelan periódicamente.
A veces me pregunto cómo sería y dónde estaría si hubiese seguido drogándome y acostándome con desconocidos, hubiese continuado yéndome con hombres para sentir que no tenía el control , recrearme en el miedo y asco que me daba(n). O qué habría ocurrido de haber hablado, de haber contado lo que me había hecho mi padre y sus amigos, de no haberme callado...qué habría ocurrido si hubiese denunciado a todos los hombres que se acostaron conmigo siendo una niña.
No estaría donde estoy ahora, eso seguro.
Hay miedos, fobias y ascos que siempre estarán conmigo, sobre todo a nivel sexual. Actos cuya práctica me duele y no físicamente, situaciones que me provocan llorar y momentos en los que me bloqueo, me evado y no estoy presente. Soy consciente de ellos, los conozco y soy capaz de evitarlos la mayor parte de las veces (por lo menos cuando estoy bien anímicamente) pero me supone un esfuerzo extra que no siempre sé si vale la pena.
Hay días en los que necesito sentirme querida, apreciada, ser mimada pero sin connotaciones sexuales, sin que los mimos acaben en sexo, sin pagarlos así. Y no sé hacerlo. No sé cómo pedir o llevar a cabo la acción de "mimear", cómo decirle a alguien "oye, quieres venir a casa, nos tiramos en cama a ver una peli y estamos abrazados" ni si es algo normal desear eso. Cómo pedirle a alguien que me deje tocarle la cabeza mientras me apoyo en su hombro, cómo quedarme dormida escuchando los latidos de su corazón y despertarme con el pijama aun puesto.
martes, 9 de julio de 2019
PLANAZO
Abrazarte y que me abraces. Pegarme físicamente a ti, notar tu calor corporal, tu calidez y relajarnos.
Dibujar en la piel patrones aleatorios mientras acompasamos las respiraciones, con nuestras cabezas pegadas y la vista perdida en el humo ascendente del incienso. Respirar.
Hablar en bajito, contarnos anécdotas graciosas para romper el hielo y que todo fluya. Cambiarme de posición con mi cabeza apoyada en tus muslos y tu mano acercándose con un peta compartido. Empezar a hablar de sueños, miedos y deseos, de qué nos ha pasado, cómo hemos llegado a donde estamos y cómo nos sentimos. Reír y llorar de ser necesario. Frutas en trocitos y té para acompañar.
Quedarnos dormid_s.
Despertarnos por el calor, quitarnos ropa para estar a gusto y hacernos otro peta. Poner algo en la tele, de fondo, como para notar que no estamos sol_s. Y pensar en cocinar: patatas fritas con huevos fritos suena demasiado bien. Comer en silencio.
Fregar los platos, hablar de sexo y why not? Dejarnos llevar.
Dibujar en la piel patrones aleatorios mientras acompasamos las respiraciones, con nuestras cabezas pegadas y la vista perdida en el humo ascendente del incienso. Respirar.
Hablar en bajito, contarnos anécdotas graciosas para romper el hielo y que todo fluya. Cambiarme de posición con mi cabeza apoyada en tus muslos y tu mano acercándose con un peta compartido. Empezar a hablar de sueños, miedos y deseos, de qué nos ha pasado, cómo hemos llegado a donde estamos y cómo nos sentimos. Reír y llorar de ser necesario. Frutas en trocitos y té para acompañar.
Quedarnos dormid_s.
Despertarnos por el calor, quitarnos ropa para estar a gusto y hacernos otro peta. Poner algo en la tele, de fondo, como para notar que no estamos sol_s. Y pensar en cocinar: patatas fritas con huevos fritos suena demasiado bien. Comer en silencio.
Fregar los platos, hablar de sexo y why not? Dejarnos llevar.
miércoles, 29 de mayo de 2019
UN MES
Hundida. Me siento total y absolutamente desolada por dentro, como rota en mil pedazos sin posibilidad de arreglo. Y la sensación lo invade todo. Triste, sola y apartada.
Disocio 24/7, me olvido de comer o de si he comido, me tengo que obligar a ducharme, a ir al trabajo... los días pasan uno tras otro todos iguales; las horas, los minutos se hacen eternos. Me cuesta concentrarme y mantener el hilo de las pocas conversaciones que tengo, si pienso demasiado lloro y tengo ataques de ansiedad así que duermo, o lo intento. Estoy en ese limbo en el que parece que nada me afecta, que estoy bien y tranquila pero mi guerra interna empeora por momentos. Me pasaría el día tirada en cama fumando, bebiendo y cortándome hasta dejar de sentir pero no lo hago. Celebro poder aguantar mis impulsos y no hacerme más daño. No está siendo fácil.
Si tuviese que contar cuales son mis tres miedos principales, cosas o circunstancias que me dan pánico tendría que decir que dos de ellas han sucedido este mes y la tercera pasará este viernes. Y nada está bien. No tener a nadie que me transmita una mínima confianza y empatía para contárselas haciendo la carga más llevadera me mata, haber pasado por ello sóla me pasa factura. Estoy al límite. Necesito hablar con alguien que no juzgue, que no me pueda encerrar si no me ve apta para cuidar de mí misma, que me ayude a sobrellevar la carga; necesito soltar todo lo que tengo dentro.
Disocio 24/7, me olvido de comer o de si he comido, me tengo que obligar a ducharme, a ir al trabajo... los días pasan uno tras otro todos iguales; las horas, los minutos se hacen eternos. Me cuesta concentrarme y mantener el hilo de las pocas conversaciones que tengo, si pienso demasiado lloro y tengo ataques de ansiedad así que duermo, o lo intento. Estoy en ese limbo en el que parece que nada me afecta, que estoy bien y tranquila pero mi guerra interna empeora por momentos. Me pasaría el día tirada en cama fumando, bebiendo y cortándome hasta dejar de sentir pero no lo hago. Celebro poder aguantar mis impulsos y no hacerme más daño. No está siendo fácil.
Si tuviese que contar cuales son mis tres miedos principales, cosas o circunstancias que me dan pánico tendría que decir que dos de ellas han sucedido este mes y la tercera pasará este viernes. Y nada está bien. No tener a nadie que me transmita una mínima confianza y empatía para contárselas haciendo la carga más llevadera me mata, haber pasado por ello sóla me pasa factura. Estoy al límite. Necesito hablar con alguien que no juzgue, que no me pueda encerrar si no me ve apta para cuidar de mí misma, que me ayude a sobrellevar la carga; necesito soltar todo lo que tengo dentro.
martes, 7 de mayo de 2019
PLANES
Esta entrada es un inciso, una aclaración hacía el futuro, una explicación no pedida.
Podría morir ahora, podría matarme sin dejar cabos sueltos de ningún tipo. Y esta vez sin fallar: tengo el cómo, el dónde y hasta el momento del día idóneo para que nadie me interrumpa.
Mensajes de despedida, audios explicativos y con quién dejar a Chispa. Podría dejar hoy mismo de encontrarme mal, mentalmente agotada...extenuada.
Saber que tengo ahí la opción preparada me relaja, me hace sentir tranquila y en paz, como si todo tuviese solución si quisiese.
Solo hay una razón por la que no lo he hecho ya: curiosidad. Quiero saber a dónde va esta ruta, a dónde lleva el bucle en el que me noto encerrada...quiero conocer y luego descansar. Quiero comprobar cuan malo es todo lo que me rodea antes de dormir por fin.
Necesito hacer locuras, dejar de estar aburrida, conocer a gente nueva, hacer cosas diferentes y sentirme apreciada; destrozar mi cuerpo hasta que el dolor físico opaque mis carencias emocionales, ser usada, que me hagan daño, sufrir más y a propósito. Necesito ser querida.
Necesito cosas que no sé cómo lograr sin precipitar mis planes. Y en eso estoy, meditando sobre cómo lograr morir sin morir, morir cuando yo quiera y matarme en vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)