"Mis primeros pasos en el mundo de los noviazgos". Este podría ser perfectamente el título de alguna novela rosa dirigida a adolescentes con problemas para controlar sus hormonas, o de algún libro de autoayuda para solteros impacientes e inconformistas; pero no, será el título que reciba esta entrada, en la que contaré cómo fue que pasó lo imposible, cómo consiguieron las ranas tener pelo. (Descrito así incluso parece interesante ¿verdad?
Todo comenzó un día de verano de hace ya algunos años, cuando una maldita mosca me despertó de mi plácida siesta de media tarde y un olor a bizcocho recién hecho consiguió levantarme... (Ya os gustaría que siguiese así ¿eh?, pues no...) La verdad, nada tenía ese día de caluroso, ni fue algo tan tópico.
En realidad empezó la cosa con un simple tonteo en la fiesta de cumpleaños de una de mis mejores amigas, con un:
-¿Cómo que tienes whatssap en esa cosa? Dime tu número y lo compruebo.
-Claro: 650******, verás que sí.
(Hasta aquí parece el típico argumento de una película romántica, lo sé, pero es lo que hay).
De postre nos deleitamos con nuestro similar gusto musical, arruinandole la comida al resto de comensales y ampliando mi soso bagaje musical. Más tarde, concluyendo la celebración, nos fuimos a bailar; no sin antes tener que oír los comentarios y chismes de mis queridas amigas sobre como nos "entramos"... (En el fondo las quiero).
Con las luces del alba el quinto día mira al este... Bueno, aquí los chupitos ya hacían efecto y notaba los minutos como horas; entonces, los dos muy aburridos nos apoyamos en la pared hablando y pasó, "me miró, lo miré, nos miramos y unimos nuestras almas a través de los labios templados de caricias....." y ¡bla, bla, bla! ¿Qué queríais que pasará? Pues como buenos adolescentes que somos nos dejamos llevar, como tantas otras veces, por el placer del momento.
Esto lo repetimos unas cuantas noches más, pero cada vez había más confianza, a lo que ayudaba que hablásemos por whatssap, skype, en persona...
Pasamos un fin de semana único, en el que perdí algunos miedos con su ayuda, conseguí hacer cosas que nunca había logrado completar gracias a sus "tranquila" "todo está aquí" y pude Sentir por primera vez. Me ayudó, y no sabe bien cuanto, con mi no sentir (y pensar que estuve a nada de mandarlo a paseo...).
Y aquí estamos los dos, uno escarmentado de sus anteriores relaciones y otro con fobia a los compromisos serios, dos meses después y aún sin dar crédito a todo lo que ha pasado y a lo rápido que ha ido todo.
Pero es lo que dicen, las mujeres tenemos un sexto sentido y el mío me dice que estoy en el lugar idóneo con la persona adecuada. Porque además, ¿qué más le puedo pedir a mi pareja que que sea capaz de aportarme tranquilidad y lograr que me relaje en su presencia? Lo sé, esto queda muy filosófico y romántico (tal cual yo), pero no se explicarlo de otra manera; no es nada que haya sentido antes, no es el miedo, ni la ansiedad ni el rechazo, ni siquiera el asco y el dolor que me producían los de su sexo, sino otra cosa, totalmente diferente, pero que me gusta, demasiado. (Sí, sí, ya se que digo que nunca nada es demasiado, pero aquí era oportuno ponerlo).
Y ahora tocaría poner: "y vivieron felices y comieron perdices" pero como todos sabemos, estos finales pertenecen a cuentos sexistas de los que no me gusta hacer apología, así que, un "de momento es todo" será suficiente por hoy.
jueves, 26 de diciembre de 2013
CON NOVIO Y ESAS COSAS
miércoles, 6 de noviembre de 2013
180º Y AUMENTANDO
He estado pensando y he llegado a la conclusión de que se logra ascender más rápidamente si no se tiene nada. Si tu vida está vacía y no cargas con peso muerto ninguno, si estás en lo más hondo y ya no deseas estar en ningún otro lado, si tu existencia ya no tiene sentido, si ya no quieres seguir respirando porque al fin y al cabo, te estás dirigiendo hacia ninguna parte; es en ese momento cuando tienes que tomar impulso y elevarte.
Es difícil, en ese instante, dar el primer paso; se necesita mucho coraje y fuerza, se necesita más que nada, la desesperanza, esto es, es preciso no tener ya nada por lo que vivir, por lo que existir, por lo que estar en el aquí y ahora; es necesaria porque ella es el problema y la solución. En ese segundo en el que dices: " Me da igual qué hacer, no voy a perder nada y aquí no estoy a gusto" cambia tu existencia 180º. Una vez dado el primer paso, todo fluye.
Y no me refiero sólo a tomar la salida más llamativa y fácil, sino a ser un poquito más valientes y darle una segunda oportunidad a la vida. Me refiero a intentarlo una vez más. Pero esta vez con ganas, como si de verdad lo deseases, como si verdaderamente te sintieses con fuerzas para lograrlo. Es todo una mentira, lo se. Pero nuestro subconsciente es un disco duro sin inteligencia ninguna, y si lo engañamos haciendo este esfuerzo, si logramos dar ese paso hacia la donde nos gustaría estar él hará el resto; nosotros sólo tenemos que dar el primer paso, nada más. Es el más difícil y necesario, el que hará cambiar las cosas.
Afirmo esto desde la experiencia. Si yo no me hubiese obligado a pedir ayuda, si no hubiese gastado la poca fuerza que me quedaba en una tarea, a mi modo de ver, imposible; si no hubiese hecho ese esfuerzo supremo de intentar llegar a mi meta, no estaría hoy aquí escribiendo estas líneas, estudiando lo que me gusta, siendo por fin en mucho tiempo, verdaderamente feliz.
Por eso digo, es necesario tocar fondo para poder ascender. Pero no estar un poco mal sino realmente mal, cuanto peor mejor. Porque cuando ya no te queda nada por lo que levantarte cada mañana, cuando te gustaría no ver nunca más el sol brillar, cuando no deseas estar aquí es cuando más fuerza tienes. Parece mentira, pero no, en ese estado permanente de abatimiento tienes en el fondo de ti un gran poder, pero está encerrado; sólo tú tienes la llave de su celda,, pero has olvidado dónde. Para encontrarla necesitas únicamente abrir los ojos unos segundos, porque ahí está: colgada en el pomo de la puerta de entrada.
Cuando esto está claro en tu mente lo demás llega solo, ya no necesitas hacer nada más. Tú eres sabia, aunque no lo sepas, y en el fondo sabes que no puedes tocar mas fondo del que estás tocando, que no puedes huir más porque no hay a donde, y es en ese momento cuando llena de lucidez puedes ascender.
Y te das cuenta de que no hay cosas malas, sino experiencias. Todo lo malo que te ha pasado, los porqués de tu huida, forman parte de ti, de quién eres, de cómo eres y de cómo ves el mundo que te rodea. Y si huyes de ti, tienes miedo de ti misma, ¿Qué te queda? Tú eres tú. Así. Eres la mejor persona del mundo. Quiérete, porque si no eres capaz de amarte a ti misma no serás capaz de amar a nadie.
Es difícil, en ese instante, dar el primer paso; se necesita mucho coraje y fuerza, se necesita más que nada, la desesperanza, esto es, es preciso no tener ya nada por lo que vivir, por lo que existir, por lo que estar en el aquí y ahora; es necesaria porque ella es el problema y la solución. En ese segundo en el que dices: " Me da igual qué hacer, no voy a perder nada y aquí no estoy a gusto" cambia tu existencia 180º. Una vez dado el primer paso, todo fluye.
Y no me refiero sólo a tomar la salida más llamativa y fácil, sino a ser un poquito más valientes y darle una segunda oportunidad a la vida. Me refiero a intentarlo una vez más. Pero esta vez con ganas, como si de verdad lo deseases, como si verdaderamente te sintieses con fuerzas para lograrlo. Es todo una mentira, lo se. Pero nuestro subconsciente es un disco duro sin inteligencia ninguna, y si lo engañamos haciendo este esfuerzo, si logramos dar ese paso hacia la donde nos gustaría estar él hará el resto; nosotros sólo tenemos que dar el primer paso, nada más. Es el más difícil y necesario, el que hará cambiar las cosas.
Afirmo esto desde la experiencia. Si yo no me hubiese obligado a pedir ayuda, si no hubiese gastado la poca fuerza que me quedaba en una tarea, a mi modo de ver, imposible; si no hubiese hecho ese esfuerzo supremo de intentar llegar a mi meta, no estaría hoy aquí escribiendo estas líneas, estudiando lo que me gusta, siendo por fin en mucho tiempo, verdaderamente feliz.
Por eso digo, es necesario tocar fondo para poder ascender. Pero no estar un poco mal sino realmente mal, cuanto peor mejor. Porque cuando ya no te queda nada por lo que levantarte cada mañana, cuando te gustaría no ver nunca más el sol brillar, cuando no deseas estar aquí es cuando más fuerza tienes. Parece mentira, pero no, en ese estado permanente de abatimiento tienes en el fondo de ti un gran poder, pero está encerrado; sólo tú tienes la llave de su celda,, pero has olvidado dónde. Para encontrarla necesitas únicamente abrir los ojos unos segundos, porque ahí está: colgada en el pomo de la puerta de entrada.
Cuando esto está claro en tu mente lo demás llega solo, ya no necesitas hacer nada más. Tú eres sabia, aunque no lo sepas, y en el fondo sabes que no puedes tocar mas fondo del que estás tocando, que no puedes huir más porque no hay a donde, y es en ese momento cuando llena de lucidez puedes ascender.
Y te das cuenta de que no hay cosas malas, sino experiencias. Todo lo malo que te ha pasado, los porqués de tu huida, forman parte de ti, de quién eres, de cómo eres y de cómo ves el mundo que te rodea. Y si huyes de ti, tienes miedo de ti misma, ¿Qué te queda? Tú eres tú. Así. Eres la mejor persona del mundo. Quiérete, porque si no eres capaz de amarte a ti misma no serás capaz de amar a nadie.
sábado, 19 de octubre de 2013
RECUERDOS Y RELOJES
"He evolucionado.
Todo cambió a mi alrededor; estoy en pleno clímax, cruel culmen de todas mis posibilidades, pues no tengo ninguna cumplida ni creo tenerlas en un futuro próximo. Estoy demasiado cansada de luchar y luchar y no lograr nada, estoy agotada y en el límite de mis posibilidades.
Me encuentro en un limbo en el que predomina el nerviosismo, en el que tiemblo y temo a partes iguales. Aquí y ahora tengo muchísimo más miedo, mucha más inquietud que antes de comenzar esta exploración, autoexploración. En este momento un huracán de ideas y sentimientos se pelean por cobrar protagonismo en mi mente;está todo liado, mezclado, difuso y por ello nada logra cumplirse". Esto es lo que una servidora ha encontrado hoy haciendo limpieza en el portátil, una muestra más de como es posible poner por escrito lo que en sonido es difícil escuchar. Un ejemplo, unas líneas que condensan un segundo, un espacio de tiempo ya finito; así era mi yo, mi ser antes de ahora. Noto la desesperación, el grito de angustía y socorro, una llamdada de auxilio que sólo escuchaba quien intentaba oírme y comprendía mi idioma. El eco de ese sonido retumba en lo oscuro y lejano de mi memoria, y me llegan, ya amortiguados y sin sentido. Ahora no me afecta. Le presto atención, lo entiendo y comprendo pero no me hace llorar ni sufrir, ya no me inmoviliza ni apresa mis muñecas con sus esposas, ni su látigo de cuero sablea mi espalda, ni su susurrante voz me invita a morir. Ya no soy la mocosa asustada y sumisa, a la que sin mucho esfuerzo convencías; he dejado de ser tu juguete. Soy persona, mujer; me he encontrado a mi misma, no en las condiciones deseadas, pero sí viva. Y digo esto con orgullo, con satisfacción, ya sin la animadversión que me producía la palabra "vivir". Porque amo vivir, amo a mi ser, me amo. Es difícil ser yo, aun me queda mucho camino por andar y no será de rosas precisamente, lo se; pero eso no me desanima. Pareceré masoca, pero ¡qué aburrida sería la vida sin altibajos! La monotonía inundándolo todo, los días iguales, las mismas sensaciones y pensamientos, la misma visión del cosmos, las mismas personas, los mismos objectos y el reloj siempre marcando la misma hora. Me causa placer el no conocer el mañana, si estaré bien o mal, o si quizás, ya no sea ni esté ni viva ni sienta así. Me gusta lo impredecible, el caos ordenado en un plano al revés; me gustan los dibujos abstractos de un infante colgados en la pared, y también, los míos más impresionistas. El reloj que cuelga de mi cuello es diferente por momentos, y su incesante tic-tac es lo único que me ata y me recuerda que el mundo gira y no se para, ni siquiera, para que subas.
Todo cambió a mi alrededor; estoy en pleno clímax, cruel culmen de todas mis posibilidades, pues no tengo ninguna cumplida ni creo tenerlas en un futuro próximo. Estoy demasiado cansada de luchar y luchar y no lograr nada, estoy agotada y en el límite de mis posibilidades.
Me encuentro en un limbo en el que predomina el nerviosismo, en el que tiemblo y temo a partes iguales. Aquí y ahora tengo muchísimo más miedo, mucha más inquietud que antes de comenzar esta exploración, autoexploración. En este momento un huracán de ideas y sentimientos se pelean por cobrar protagonismo en mi mente;está todo liado, mezclado, difuso y por ello nada logra cumplirse". Esto es lo que una servidora ha encontrado hoy haciendo limpieza en el portátil, una muestra más de como es posible poner por escrito lo que en sonido es difícil escuchar. Un ejemplo, unas líneas que condensan un segundo, un espacio de tiempo ya finito; así era mi yo, mi ser antes de ahora. Noto la desesperación, el grito de angustía y socorro, una llamdada de auxilio que sólo escuchaba quien intentaba oírme y comprendía mi idioma. El eco de ese sonido retumba en lo oscuro y lejano de mi memoria, y me llegan, ya amortiguados y sin sentido. Ahora no me afecta. Le presto atención, lo entiendo y comprendo pero no me hace llorar ni sufrir, ya no me inmoviliza ni apresa mis muñecas con sus esposas, ni su látigo de cuero sablea mi espalda, ni su susurrante voz me invita a morir. Ya no soy la mocosa asustada y sumisa, a la que sin mucho esfuerzo convencías; he dejado de ser tu juguete. Soy persona, mujer; me he encontrado a mi misma, no en las condiciones deseadas, pero sí viva. Y digo esto con orgullo, con satisfacción, ya sin la animadversión que me producía la palabra "vivir". Porque amo vivir, amo a mi ser, me amo. Es difícil ser yo, aun me queda mucho camino por andar y no será de rosas precisamente, lo se; pero eso no me desanima. Pareceré masoca, pero ¡qué aburrida sería la vida sin altibajos! La monotonía inundándolo todo, los días iguales, las mismas sensaciones y pensamientos, la misma visión del cosmos, las mismas personas, los mismos objectos y el reloj siempre marcando la misma hora. Me causa placer el no conocer el mañana, si estaré bien o mal, o si quizás, ya no sea ni esté ni viva ni sienta así. Me gusta lo impredecible, el caos ordenado en un plano al revés; me gustan los dibujos abstractos de un infante colgados en la pared, y también, los míos más impresionistas. El reloj que cuelga de mi cuello es diferente por momentos, y su incesante tic-tac es lo único que me ata y me recuerda que el mundo gira y no se para, ni siquiera, para que subas.
viernes, 18 de octubre de 2013
UNIVERSITARIA
Cada vez que miro atrás y recuerdo como me sentía, lo que pensaba, como actuaba y era, me doy cuenta de la falta que me hacía la ayuda que pedí. Noto, y cada vez más, que estaba metida en un hoyo profundo y oscuro, en el que no entraba ningún rayo de luz, ninguna esperanza.
Y en un despiste de mi subconsciente, la tapa que bloqueaba la luz del sol se deslizó un poquito de su sitio y por allí, poco a poco, fueron entrando pequeñas partículas doradas. Ellas, como niños que llegan por primera vez al colegio, entraron temerosas y sin ganas, sin apenas colaborar en las actividades programadas y sin soltar palabra. Pero a medida que fueron pasando los días, y la amistad entre ellas se solidificó, la actividad comenzó, y los antes afanosos intentos de la maestra por que se moviesen se trasformaron en vanos y sufridos intentos de controlar a esa masa alborotadora.
La verdad, ahora me río. Estoy contenta y alegre. Domino mi vida, he amado a las sensaciones que fluían por mí, las he comprendido, aceptado. He buscado dentro de mí los fallos de mi sistema y los he puesto en cuarentena. He colocado un punto y a parte en mi historia; retomaré el hilo de esta narración más alante, pero de momento, intercalaré otros escritos para hacer menos aburrida y monótona esta lectura.
Y que mejor comienzo de esta nueva etapa que la afirmación: he logrado mi objectivo, soy universitaria. Ésta no es una sentencia cualquiera, es la clave de mi felicidad. Me he demostrado a mi misma que soy capaz de conseguir lo que me proponga, que soy fuerte y valiente, que me doy adaptado a los cambios y a las nuevas situaciones... en resumen, que si este sueño está ya cumplido, otros lo estarán también en breve.
Razonando un poco, ¿cuántos de vosotros creíais que estaría hoy donde estoy, que lograría que el pasado no afectase a mi presente y futuro,que estaría hoy respirando y escribiendo estas líneas? Yo soy la primera en decir no. Porque haciéndome lo que me hacía, pensando como pensaba, sintiéndome tan sumamente mal como me sentía, era imposible creer que mejoraría tanto, aun ni yo me lo creo y vivo conmigo misma las 24 horas del día. Pero dejando las preguntas retóricas a parte, e intentando dar una innecesaria respuesta a la arriba citada, podría decir que por las noches, antes de dormir, se debe hacer una introspección; buscar en nuestra mente el cómo nos sentimos, y lo que es más importante, el por qué. Es decir, no sirve de nada pensar: "Estoy nerviosa, inquieta, me siento rara" únicamente, hay que saber la causa, pues conociéndola, podremos dejar marchar esas sensaciones y pensamientos que nos preocupaban, siguiendo nuestro camino con el más ligero equipaje. Y yo lo hago, y es un alivio tan grande el que te produce conocer los porqués, que tu mente, liberada, flota en un limbo y no está encerrada y encauzada en alguna cámara de tortura sin poder salir.
lunes, 16 de septiembre de 2013
PALABRAS
Me he dado cuenta del daño que producen las palabras, y no solo esas que pronuncian personas a las que amas, sino esas que no te esperas, esas que se ahogan al clavarse en tu retina, esas que sientes como la más trapera puñalada. He sentido la rabia surcando mi rostro mientras atenazaba mi cuerpo un sentimiento infinito de rabia al leer esas palabras que no comprenden mis ojos.
Intentando ser buena, ofrecí mi ayuda bajando mis defensas al creerme entre amigos y me abrí queriendo hacer un bien; y qué recibo a cambio, incomprensión, odio, rechazo... y yo, que me sentía querida, me doy de bruces contra la más cruel realidad, me siento traicionada, lacerada por personas que creí compañeras aún en la distancia.
Pensaba que el ser humano no eran tan sádico,tan tañino, menos malo; no creía que una simple frase, unas simples palabras como son "totalmente vergonzoso por no decir patético" lograsen derrumbar por completao el trabajo de meses, mi trabajo.
Pero por desgracia veo que no es así, noto que soy demasiado débil para enfrentarme al mundo con mi verdad como espada y mi "yo" como escudo; todavía no logro cerrar el río de impotentes lágrimas que se abre cuando no me creen, cuando mi espada se rompe en el primer lance y mi escudo, hecho de un volátil humo negro, no frena las hirientes estocadas enemigas y se vuelve contra mí.
He descubierto que no puedo confiar en casi nadie, que a veces, es mejor tener un a un buen amigo cerca y no a toda una falsa "familia". Porque en teoría, ésta última es un grupo de personas que se quieren, se apoyan, se protegen... pero jamás se lastiman intencionadamente.
Y yo, pobre ilusa, creyendo ayudar, fui vilmente traicionada por sangre de mi sangre. Y no respondí nada a su dañina crítica, qué iba a decir si no lograba procesar lo que mis ojos leían, si no comprendía el horrible entramado de letras y la insultante palabra "inventado".
Y hoy solo tengo ganas de llorar, de gritarle al mundo mi verdad, de hacer justicia. Tengo tantas ganas de ver a esa "persona de los pies a la cabeza" entre rejas que me tardan los minutos que paso escribiendo esto y no haciéndo factible. Quiero hacer el bien, deseo darle un compañero de celda a algún presidiario, y deseo, solo deseo que éste sea tan malo que le haga pasar todo lo que él me hizo pasar a mí.
Y releyendo ese mensaje suelto una carcajada, pues estas mal escritas palabras, al igual que pasa con los chistes malos, te hacen reir aunque no tengas ganas. De verdad, a pesar de la mala noche y del día que llevo, estoy feliz porque ahora se que hay personas que es mejor no tener cerca, no vaya a ser que me contagien su punzante, mal escrito y ortográficamente pésimo veneno.
Y como colofón a mi humilde texto puedo decir que "aquí hay una persona que pondría la mano en el fuego" a que en un futuro no muy lejano, lograré hacer mis deseos realidad.
miércoles, 28 de agosto de 2013
PAGAR EL CRÉDITO
Estoy en una etapa de mi vida en la que me toca pagar el crédito que pedí, forzada, hace ya muchos años. Me toca sufrir lo que antes no, llenarme de ira, miedo y rencor; es el momento de saldar esta cuenta, que cada día pesa más, para lograr avanzar.
Hace una década mi subconsciente, de entre todas las opciones, optó por el olvido para combatir la agonía que eran esos fines de semana, el trauma que vivía; pero no sabía que era este un trato peligroso y que, a la larga, me dañaría si no pedía ayuda.
Me toca ahora desencriptar esas pesadillas que retienen a mi pasado, tan hondo y tan lejos que me cuesta horrores llegar a ellas, y no digamos ya, derribar esas barreras y vencerlas.
Pero nada es imposible, lo mío es mío, mi vida me pertenece y a pesar de no gustarme, de desear cambiarla con cada respiración que doy, de querer dejar pasar esta ocasión de pago para enfrentarla más tarde, lo intentaré.
Quiero que esta sensación que me invita a meterme en cama y apretar fuertemente la almohada para ahogar mis gritos, que me descoloca y apesadumbra, que me presiona para olvidar mis valores y clamar venganza, se vayan.
Espero, después de una década, poder vivir sin vergüenza y miedo, sin los traumas que me ocasionó, sin ser una muñeca usada, un vaso manchado que ya nadie utiliza. No me lo merezco, no tuve la culpa, no fui yo, fue él; y ahora puedo afirmarlo.
Nunca es culpable la víctima, jamás ésta debe ser condenada. Y esto empieza por no ignorar los sucesos acaecidos y creer que el tiempo curará los daños, porque esto no funciona así, quien me diera a mí.
Nadie me devolverá la inocencia que me arrebataron, ningún juez contará las lágrimas que brotaron de mis ojos, ni las noches en vela, ni mis miedos y temores. El daño está hecho y muy bien, por cierto; quería hacer daño con sus acciones, y aún lo hace, pero le pondré fin.
No veré más su rostro en sueños, ni me desvelaré con recuerdos olvidados que reaparecen.
Pondré punto y final a esta condena.
martes, 18 de junio de 2013
MEDITACIÓN
Necesito un confidente, de esos que saben escuchar y dar las palabras justas. Necesito a alguien que sepa de mí sin juzgar, sin emitir opinión, sin valorar.
Cuando la ansiedad me invade y no logro pararla, cuando los nervios imperan en mi cuerpo y no obedecen mis órdenes, cuando me siento mal y no se el motivo, cuando a mi alrededor hay oscuridad a pesar de sentir en mi rostro los rayos del sol, en eses momentos, lo necesito.
A alguien que coja el móvil así sean las 4 de la mañana, que no haga preguntas incómodas y me haga sentir tranquila, a alguien relajado e impasible a la vez que activo y enérgico, claro y transparente.
Porque en medio del torbellino en el que me encuentro, en el que no se si reír o llorar, si confiar o temer, si bajar las protecciones o mantenerlas necesito un ancla a la que asirme, que me sirva de contacto con la realidad, que me ayude a flotar en este mar plagado de tiburones.
Un alma blanca y brillante que me invite a respirar y pararme de vez en cuando. Un ser corpóreo que cumpla las funciones de la escritura y la pintura, que sea como evadirme leyendo un buen libro o mezclando colores en mi paleta, que sea como coger un lápiz y dejarme fluir.
Porque dicen que detrás de una tormenta llega la calma, pero eso aun lo tengo que comprobar, de momento estoy en el ojo del huracán, todo a mi alrededor gira y pronto lo haré yo, si no consigo un pilar fuertemente clavado en la tierra que me sostenga.
Tengo una soga al cuello y un puñal en mi pecho, miedo y pasión a partes iguales invaden mi cuerpo; intento ser agua y dejarme ir, como el río, pero hechos terrenales me lo impiden: me ponen muy difícil el tránsito por este lugar, lejos del peligro que me acecha, espectante.
Aquí sentada en mi mullida y negra alfombra aprendo a respirar mirando la llama de una vela y sintiendo el olor del incienso que quemo a mi lado, inspiro y expiro contando hasta cinco entre soltar y cojer, dejando ir los malos pensamientos y sensaciones, poniendo en calma la tempestad que poseo a la vez que suelto el aire ya sin oxígeno; así una y otra vez.
Y cuando la noche se acerca, el sol se oculta y yo ya tengo frío me levando y me estiro, y a la vez comprendo que no tengo mejor amigo que mi misma, que no puedo buscar el sustento fuera de mi corporeidad, que ya lo poseo y solo tengo que encontralo.
Cuando la ansiedad me invade y no logro pararla, cuando los nervios imperan en mi cuerpo y no obedecen mis órdenes, cuando me siento mal y no se el motivo, cuando a mi alrededor hay oscuridad a pesar de sentir en mi rostro los rayos del sol, en eses momentos, lo necesito.
A alguien que coja el móvil así sean las 4 de la mañana, que no haga preguntas incómodas y me haga sentir tranquila, a alguien relajado e impasible a la vez que activo y enérgico, claro y transparente.
Porque en medio del torbellino en el que me encuentro, en el que no se si reír o llorar, si confiar o temer, si bajar las protecciones o mantenerlas necesito un ancla a la que asirme, que me sirva de contacto con la realidad, que me ayude a flotar en este mar plagado de tiburones.
Un alma blanca y brillante que me invite a respirar y pararme de vez en cuando. Un ser corpóreo que cumpla las funciones de la escritura y la pintura, que sea como evadirme leyendo un buen libro o mezclando colores en mi paleta, que sea como coger un lápiz y dejarme fluir.
Porque dicen que detrás de una tormenta llega la calma, pero eso aun lo tengo que comprobar, de momento estoy en el ojo del huracán, todo a mi alrededor gira y pronto lo haré yo, si no consigo un pilar fuertemente clavado en la tierra que me sostenga.
Tengo una soga al cuello y un puñal en mi pecho, miedo y pasión a partes iguales invaden mi cuerpo; intento ser agua y dejarme ir, como el río, pero hechos terrenales me lo impiden: me ponen muy difícil el tránsito por este lugar, lejos del peligro que me acecha, espectante.
Aquí sentada en mi mullida y negra alfombra aprendo a respirar mirando la llama de una vela y sintiendo el olor del incienso que quemo a mi lado, inspiro y expiro contando hasta cinco entre soltar y cojer, dejando ir los malos pensamientos y sensaciones, poniendo en calma la tempestad que poseo a la vez que suelto el aire ya sin oxígeno; así una y otra vez.
Y cuando la noche se acerca, el sol se oculta y yo ya tengo frío me levando y me estiro, y a la vez comprendo que no tengo mejor amigo que mi misma, que no puedo buscar el sustento fuera de mi corporeidad, que ya lo poseo y solo tengo que encontralo.
ALUCINACIONES
Pasa el tiempo y esta incansable búsqueda continúa.
Viajo en el último vagón de este perdido convoy, miro el paisaje que me rodea y su nihilista realidad. Estoy sentada en un viejo asiento de madera apolillado y quejumbroso, hay otros tres en mejores condiciones que este, pero me es imposible acercarme a ellos; paredes de de hierro recubierto de óxido me rodean y aprisionan, haciéndome de barrera con el tan deseado, o no, mundo exterior.
Tengo heridas profundas e infectadas por todos lados de intentar romper estas paredes y no lograrlo; deseo huir y no lo logro. El aire rancio y pesado me asfixia y causa en mi terroríficas alucinaciones de las que no me evado y que me hieren en lo más profundo.
Me duele dentro, en lo más hondo, y es una sensación tan aguda que me hace llegar al clímax de la parte inversa al placer, ya rozándolo, cual sádica dominatriz inculcando disciplina a su sirviente mascota.
Noto ya placer en el dolor, me gusta sentir esta agonía, esta falta de vida, este suicidio lento; es orgásmico, lujurioso: es el servir de una geisha, la primera noche de una doncella, el harén repleto de oro y piedras preciosas aunque usadas, lo es todo.
Me divierto en la confusión causada por los gases nocivos, en la podredumbre de mis compañeros de viaje; río con las bromas de mi yo exterior, con la careta de felicidad que cubre su rostro, con lo brillante y ameno; disfruto de las situaciones extenuantes que surcan el camino, de los viajeros que transitan por la estación, de los ya conocidos y anónimos aun.
Vivo al día y sin complicaciones, o creo vivir y sentir y reír.
Porque aquí encerrada en mi yo me encuentro, aquí cegada y sorda, aquí sola y a oscuras; y nadie viene a rescatarme porque no hay camino posible, porque me encuentro en un plano paralelo al resto, en el que ya no hay puerta de entrada pues se cerro cuando yo, buscando una salida, irónicamente entré.
Y desde este asiento veo por el empolvado cristal moverse, incesante e insidiosamente, las manecillas de un reloj sin pila ni cuerda, pero no noto el mí el cambio de presente ni el paso del pasado. Estoy presa y con la llave en un paraje olvidado.
Mi yo corpóreo pide ayuda y no la obtiene y se cansa y sufre y llora, ya lejos de alucinógenas sustancias.
Viajo en el último vagón de este perdido convoy, miro el paisaje que me rodea y su nihilista realidad. Estoy sentada en un viejo asiento de madera apolillado y quejumbroso, hay otros tres en mejores condiciones que este, pero me es imposible acercarme a ellos; paredes de de hierro recubierto de óxido me rodean y aprisionan, haciéndome de barrera con el tan deseado, o no, mundo exterior.
Tengo heridas profundas e infectadas por todos lados de intentar romper estas paredes y no lograrlo; deseo huir y no lo logro. El aire rancio y pesado me asfixia y causa en mi terroríficas alucinaciones de las que no me evado y que me hieren en lo más profundo.
Me duele dentro, en lo más hondo, y es una sensación tan aguda que me hace llegar al clímax de la parte inversa al placer, ya rozándolo, cual sádica dominatriz inculcando disciplina a su sirviente mascota.
Noto ya placer en el dolor, me gusta sentir esta agonía, esta falta de vida, este suicidio lento; es orgásmico, lujurioso: es el servir de una geisha, la primera noche de una doncella, el harén repleto de oro y piedras preciosas aunque usadas, lo es todo.
Me divierto en la confusión causada por los gases nocivos, en la podredumbre de mis compañeros de viaje; río con las bromas de mi yo exterior, con la careta de felicidad que cubre su rostro, con lo brillante y ameno; disfruto de las situaciones extenuantes que surcan el camino, de los viajeros que transitan por la estación, de los ya conocidos y anónimos aun.
Vivo al día y sin complicaciones, o creo vivir y sentir y reír.
Porque aquí encerrada en mi yo me encuentro, aquí cegada y sorda, aquí sola y a oscuras; y nadie viene a rescatarme porque no hay camino posible, porque me encuentro en un plano paralelo al resto, en el que ya no hay puerta de entrada pues se cerro cuando yo, buscando una salida, irónicamente entré.
Y desde este asiento veo por el empolvado cristal moverse, incesante e insidiosamente, las manecillas de un reloj sin pila ni cuerda, pero no noto el mí el cambio de presente ni el paso del pasado. Estoy presa y con la llave en un paraje olvidado.
Mi yo corpóreo pide ayuda y no la obtiene y se cansa y sufre y llora, ya lejos de alucinógenas sustancias.
lunes, 17 de junio de 2013
AGRADECIDA
Querido lector:
Te doy las gracias por haberme ayudado inconscientemente.
En estos días he hecho cosas que nunca creí ser capaz de hacerlas, he experimentado y arriesgado, me he superado a mi misma. Por unas horas dejé mis miedos a un lado, mis temores bajo llave, mi pánico en casa y me lancé a la aventura.
Al principio fue difícil, por un momento pensé en decir "no" e irme pero no era lo que yo realmente deseaba. Yo quería hacerlo, quería probar y verme. Y lo hice.
Estoy muy orgullosa de mi misma, estoy gratamente sorprendida con el resultado que no son solo unas simples fotos, es mucho más que eso.
Es el hecho de que pude sobre ponerme a mi pasado, le di una patada y huí de él; puede ver que hay gente buena en el mundo, que no todos los hombres son iguales, que a veces puedo bajar las barreras que tengo a mi alrededor y vivir. Que no siempre tengo que temer, que a veces, si logro estar calmada puedo hacer lo que deseo sin que mis acciones estén influenciadas por nada pasado.
Y no creas que no me cuesta escribir esto, porque sí. Para lograr entender lo que me pasaba por la cabeza hicieron falta unos cuantos días y mucha meditación; logré ver que tuve que darme un voto de confianza, dártelo también a ti aunque no lo supieses, para dar este gran paso.
Y una vez en esta orilla del río, vi que la corriente no era tan fuerte como para arrastrarme, que los cocodrilos que franqueaban la orilla eran de juguete y que lo que suponía un infierno no era más que un espejismo causado por la necesidad.
Por todo esto, querido lector, muchísimas gracias. Que a pesar de que no eras consciente de que tú eras el río, lo hiciste muy bien; lo hicimos muy bien.
Un saludo y hasta otra.
Te doy las gracias por haberme ayudado inconscientemente.
En estos días he hecho cosas que nunca creí ser capaz de hacerlas, he experimentado y arriesgado, me he superado a mi misma. Por unas horas dejé mis miedos a un lado, mis temores bajo llave, mi pánico en casa y me lancé a la aventura.
Al principio fue difícil, por un momento pensé en decir "no" e irme pero no era lo que yo realmente deseaba. Yo quería hacerlo, quería probar y verme. Y lo hice.
Estoy muy orgullosa de mi misma, estoy gratamente sorprendida con el resultado que no son solo unas simples fotos, es mucho más que eso.
Es el hecho de que pude sobre ponerme a mi pasado, le di una patada y huí de él; puede ver que hay gente buena en el mundo, que no todos los hombres son iguales, que a veces puedo bajar las barreras que tengo a mi alrededor y vivir. Que no siempre tengo que temer, que a veces, si logro estar calmada puedo hacer lo que deseo sin que mis acciones estén influenciadas por nada pasado.
Y no creas que no me cuesta escribir esto, porque sí. Para lograr entender lo que me pasaba por la cabeza hicieron falta unos cuantos días y mucha meditación; logré ver que tuve que darme un voto de confianza, dártelo también a ti aunque no lo supieses, para dar este gran paso.
Y una vez en esta orilla del río, vi que la corriente no era tan fuerte como para arrastrarme, que los cocodrilos que franqueaban la orilla eran de juguete y que lo que suponía un infierno no era más que un espejismo causado por la necesidad.
Por todo esto, querido lector, muchísimas gracias. Que a pesar de que no eras consciente de que tú eras el río, lo hiciste muy bien; lo hicimos muy bien.
Un saludo y hasta otra.
lunes, 8 de abril de 2013
ESCLAVA
Estar a solas con un hombre en un sitio cerrado, o abierto pero solos y sentir temor, inquietud, sentirme incómoda, no es fàcil de llevar, ni de convivir con ello. Intentar no hacer caso a esos temblores que recorren mi cuerpo haciendome desear no estar allí, aun sabiendo que nada malo me pasará, que estoy a salvo, que ahora me se defender, que ya no soy una frágil niña impuber; y no lograrlo.
Consumirme con los nervios que me machacan con escalofriantes, asquerosas, repugnantes y repulsivas imágenes de mi pasado, no tan pasado. Tengo miedo, pánico a que esto sea perpetuo, para siempre y no me dea librado de él. Quiero creer que lo tengo superado, que he sido fuerte y poderosa y lo he vencido, pero no soy capaz siquiera de mentirme a mi misma. Yo se que esto es delicado, complicado y que aun puede ser peor. Se que estoy acompañada, que hay gente a mi alrededor, pero me siento sola por dentro. Y no solo eso.
Estoy sucia, usada; como una servilleta que tiras después de manchar, como un juguete que le regalas a un niño y a la hora lo ha roto y va a la basura. Esta sensación que me corroe por dentro no me deja vivir, no me deja ser como todos, no me permite ser yo; porque siempre esta él ahí, recordándomelo todo, haciendome otra vez participe de situaciones estenuantes, extresantes, agobiantes; obligándome otra vez a no ser yo y a hacer cosas que no quiero hacer, obligandome a revivir una y otra vez esos hechos, haciendome su evadida esclava. Y lo logra.
Soy esclava de lo que siento, de como me siento y me hacen sentir, no puedo ser dueña de mi vida puesto que nunca lo he sido; desde siempre he visto cosas horribles, cosas que nadie debería ver jamás: he sido usada por personas que deberían cuidarme, que deberían velar por mi integridad física y moral, que no deberían abusar de mí. Y todo lo que él me ha hecho se refleja en como veo yo ahora la vida, lo que me rodea y a quienes me rodean, sus actos me hicieron madurar prematuramente, deje de ser niña antes de tiempo, en realidad, nunca fui realmente una niña normal; sabia cosas que no me correspondía saber por mi edad y situación familiar, hacía cosas poco usuales y demasiado sexuales... Él me hizo ser como soy, me hizo temer a los hombre y a su falocentrismo, me hizo temer lo que debería disfrutar. Desvirgo mi mente y cuerpo, desvirgo mi alma y se quedó con ella, me dejo vacía. Ahora sólo soy una cascara, una noche sin luna, un día sin sol. Por su culpa soy esclava.
Consumirme con los nervios que me machacan con escalofriantes, asquerosas, repugnantes y repulsivas imágenes de mi pasado, no tan pasado. Tengo miedo, pánico a que esto sea perpetuo, para siempre y no me dea librado de él. Quiero creer que lo tengo superado, que he sido fuerte y poderosa y lo he vencido, pero no soy capaz siquiera de mentirme a mi misma. Yo se que esto es delicado, complicado y que aun puede ser peor. Se que estoy acompañada, que hay gente a mi alrededor, pero me siento sola por dentro. Y no solo eso.
Estoy sucia, usada; como una servilleta que tiras después de manchar, como un juguete que le regalas a un niño y a la hora lo ha roto y va a la basura. Esta sensación que me corroe por dentro no me deja vivir, no me deja ser como todos, no me permite ser yo; porque siempre esta él ahí, recordándomelo todo, haciendome otra vez participe de situaciones estenuantes, extresantes, agobiantes; obligándome otra vez a no ser yo y a hacer cosas que no quiero hacer, obligandome a revivir una y otra vez esos hechos, haciendome su evadida esclava. Y lo logra.
Soy esclava de lo que siento, de como me siento y me hacen sentir, no puedo ser dueña de mi vida puesto que nunca lo he sido; desde siempre he visto cosas horribles, cosas que nadie debería ver jamás: he sido usada por personas que deberían cuidarme, que deberían velar por mi integridad física y moral, que no deberían abusar de mí. Y todo lo que él me ha hecho se refleja en como veo yo ahora la vida, lo que me rodea y a quienes me rodean, sus actos me hicieron madurar prematuramente, deje de ser niña antes de tiempo, en realidad, nunca fui realmente una niña normal; sabia cosas que no me correspondía saber por mi edad y situación familiar, hacía cosas poco usuales y demasiado sexuales... Él me hizo ser como soy, me hizo temer a los hombre y a su falocentrismo, me hizo temer lo que debería disfrutar. Desvirgo mi mente y cuerpo, desvirgo mi alma y se quedó con ella, me dejo vacía. Ahora sólo soy una cascara, una noche sin luna, un día sin sol. Por su culpa soy esclava.
DESVARIOS
Sólo tengo sueño, sólo ganas de dormir profundamente y no despertar. No quiero saber cómo será levantarme mañana, no quiero ver amanecer nuevamente ni que todo siga estancado. Yo sólo quiero soñar y no despertar jamás. No es tanto lo que pido, es muy poco y simple; fácil de cumplir.
Dicen que estoy enferma, que necesito curarme, que me hacen falta pastillas, veneno, para ponerme bien. Qué esto no es que yo sea depresiva sino qque lo estoy. Yo no soy el problema, el problema es la enfermedad que tengo.
Pero no es cierto lo que dicen. No es verdad que yo esté enferma. Yo estoy bien. Estoy mejor que nunca; ahora he logrado catalogar, he entendido y comprendido mi problema, que no es solamente mío, sino de todos. El mundo entero está enfermo, muy enfermo y necesita cura. Aunque es difícil, muy complicado encontrarla, lo es más ponerla en práctica.
Mi problema soy yo misma, tu problema eres tú mismo, el problema del mundo es el mundo en si.
Todo esto, lo que me rodea, te rodea no debería existir. No debería existir la raza humana porque no somo nada; todo el mundo sufre gratuitamente. Unos por falta de alimentos y agua, de medicinas que palían los efectos que enfermedades que están ahí para ayudarnos; otros por falta de dinero, uno de nuestros más horribles inventos; por efectos de sustancias naturales y no tanto que nos rodean otros; unos no saben el por qué y los demás por todos los anteriores.
Yo sufro por todos, por los de aquí, por los de allá y por todos los infortunados que serán obligados a pasar por esto que llaman vida.
La vida y su significado ha causado muchos dolores de cabeza a quienes intentaban dar con la solución a ella, din ver, que ya la misma búsqueda es un sinfín de problemas encadenados para los que no hay respuesta, y puesto que todo lo asociado con el vocablo vida provoca dolor empezando por los partos, cómo es que no ven que esa es la solución. La solución es la no existencia, la falta de vida. La solución es la muerte. Y no sólo la mía, sino la de todos. Porque ellos no se dan cuenta de lo que están haciendo al crear a más especímenes, porque ellos no saben y hay que enseñarles que la vida es mala, que hay que acabar con ella como se acaba con los enemigos en otras guerras. Ellos no se dan cuenta de que hay que ser beligerantes, que hay que luchar por acabar con todas cuantas vidas encontremos.
Antes de dormir yo lucharé pro ayudarles a esos pobres ignorantes, a esas impúberes y virginales criaturas que se creen con la razón, con la verdad a ver la luz.
Les haré entender la verdad, destaparé sus hermosos ojos y podrán ver, por primera vez, lo que los rodea. Desvirgaré sus preciosos ojos al mundo y en ese momento ellos comprenderán, entenderán lo que digo y emprenderán, junto a mí, una batalla para ayudar al resto de criaturas; y al fin todos podremos descansar.
Porque ellos tienen la cura, la están llevando a cabo, pero es lenta y poco efectiva la que han elegido. Si ellos no conocen el problema no podrán inventar mejores soluciones, yo las se y se las diré.
Y el problema fundamental de estas gentes es que privan de ayudas a quienes ven el sol y ayudan a quienes generan más criaturas y por tanto más problemas.
Los llamados asesinos, homicidas, parricidas son salvadores de la humanidad, aunque lo hagan sin saber lo que hacen. Son la piedra filosofal que poseemos. Ellos ayudan, lo que muchas veces les causa places pero eso ya esta en nuestros genes y es normal, comprensible, aceptable. Nosotros mismos estamos hechos, fabricados para acabar con lo que nos han obligado a poseer: vida.
Y estos ignorantes que se creen poseedores del àrbol de la ciencia serán como pequeños brotes secos que el viento hará volar a su paso, y ese viento será mi voz. La voz que destronará a estos falsos sabios.
sábado, 6 de abril de 2013
MONÓLOGO
Sólo eres tú.
Me llamas egoísta, egocéntrica, creîda. Y no ves que no lo soy, que eres tú con tu alcohólica visión quien se confunde.
No ves que tú tienes la culpa de mi estado. Quieres que sea sincera, que diga lo que pienso y siento; pero cuando abro mi coraza y lo hago tú, a traición, me hieres.
Crees que no siento, que no me pongo en tu lugar,que no soy empática, que no te entiendo. Pero tú no ves que a mí me llega sentir y asumir lo que me ocurre sin tener que hacer también tu trabajo..
Qué has sufrido mucho por mi culpa, para enviarme el sufrimiento a mí; y no digo que no lo hayas hecho, que no lo hayas intentado cuanto tú pudiste, sino que no lo lograste. Porque no conseguiste que ellos no abusaran de mí, porque no te diste cuenta.
Querías huir tú, tus hijos te dábamos igual, a nosotros nos mandabas ir con el y sus amigos. Te dábamos y damos igual..... no cumples tu papel como deberías.
Te refugias en la bebida, la cerveza es tu escudo, y nadie te desmonta de ahí; y yo soy la del odio, el rencor, el frío, las contestaciones, el pensar radicalmente...
No eres la única que necesita ayuda, pero yo no la pedía, ni la buscaba, para qué decía.
Total todo va a seguir igual, qué diferencia habría. Ninguna. Qué puede hacer una persona que no está en tu cabeza por ti. Nada. Qué bien te hace abrirte y expresar con palabras lo que sientes. Ninguno, más bien todo lo contrario; te obliga a revivir el dolor y compruebas que la morbosidad humana no tiene límites. Ver que quien te ayuda no lo hace por ti, sino por el sueldo. Ver que sólo eres un instrumento, un experimento en sus manos.
No me deja expresarme, pues para ella todo me va bien, no tengo de que quejarme, pues ella me salvó de todo. Hipócrita.
Cuenta falsedad y mentira me rodea. Ver la cara oculta y peligrosa de todo t no sentir apego por nadie ni nada.
No se capaz de sentir amor por una persona que te lo entrega todo a cambiode nada y no ser capaz de corresponderle. Todo por culpa de la coraza de indiferencia que su actitud, su forma de ser y actuar y mi pasado me obligó a poner.
Porque prefiero sobrevivir yo, aún teniendo que encerrarme y aislarme de todo, a caer y romperme yo junto a mi coraza de hielo.
No quiero ser tan frágil con el cristal, no quiero romperme con elmínimo roce; quiero descongelar lo que me rodea poco a poco para evitar accidentes, pero cada vez que empiezo haces algo que me daña y me obliga a cerrarme aún más de lo que estaba.
Y después te quejas, lloras, bebes monologas y pretendes que te entienda, que sea empatica contigo.
Tanto te gusta esa palabra "empatía" que por no gastarla no la usas conmigo, tanto que me machacas día a día con ella, pero tú, ¿tú sabes lo que significa? Sabes cómo llevarla a cabo o sólo es una de las tantas palabras que usas sin entender por repetición.
ASCO
Creer que despiertas y caer en una pesadilla.
Monstruos, dragones,
brujas con escobas y tú!
Tú. Mi peor sueño hecho persona.
Tú, a quien odio y de quien no puedo huir.
Intentar correr y no lograrlo; caer.
Pasa el tiempo, el reloj no para y no te vas.
Odio, ira, asco...
Miedo, ansiedad, temor...
No se qué creer de ti,
te ríes, lloro.
No se qué pensar que eres, pues no eres nada.
Tu rostro oculto, máscara de virginal falsedad.
Te escondes pura, bajo un halo de inocente pureza ya pervertida.
Eres perversa.
Quiero que te vayas, que me dejes de una vez bicho odioso...
porque te odio, te odio, te odio!
No entiendes mi lenguaje,
no comprendes mis palabras,
no me prestas atención.
Crees y quieres que te entienda cuando por ti sólo siendo asco.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)