He estado pensando y he llegado a la conclusión de que se logra ascender más rápidamente si no se tiene nada. Si tu vida está vacía y no cargas con peso muerto ninguno, si estás en lo más hondo y ya no deseas estar en ningún otro lado, si tu existencia ya no tiene sentido, si ya no quieres seguir respirando porque al fin y al cabo, te estás dirigiendo hacia ninguna parte; es en ese momento cuando tienes que tomar impulso y elevarte.
Es difícil, en ese instante, dar el primer paso; se necesita mucho coraje y fuerza, se necesita más que nada, la desesperanza, esto es, es preciso no tener ya nada por lo que vivir, por lo que existir, por lo que estar en el aquí y ahora; es necesaria porque ella es el problema y la solución. En ese segundo en el que dices: " Me da igual qué hacer, no voy a perder nada y aquí no estoy a gusto" cambia tu existencia 180º. Una vez dado el primer paso, todo fluye.
Y no me refiero sólo a tomar la salida más llamativa y fácil, sino a ser un poquito más valientes y darle una segunda oportunidad a la vida. Me refiero a intentarlo una vez más. Pero esta vez con ganas, como si de verdad lo deseases, como si verdaderamente te sintieses con fuerzas para lograrlo. Es todo una mentira, lo se. Pero nuestro subconsciente es un disco duro sin inteligencia ninguna, y si lo engañamos haciendo este esfuerzo, si logramos dar ese paso hacia la donde nos gustaría estar él hará el resto; nosotros sólo tenemos que dar el primer paso, nada más. Es el más difícil y necesario, el que hará cambiar las cosas.
Afirmo esto desde la experiencia. Si yo no me hubiese obligado a pedir ayuda, si no hubiese gastado la poca fuerza que me quedaba en una tarea, a mi modo de ver, imposible; si no hubiese hecho ese esfuerzo supremo de intentar llegar a mi meta, no estaría hoy aquí escribiendo estas líneas, estudiando lo que me gusta, siendo por fin en mucho tiempo, verdaderamente feliz.
Por eso digo, es necesario tocar fondo para poder ascender. Pero no estar un poco mal sino realmente mal, cuanto peor mejor. Porque cuando ya no te queda nada por lo que levantarte cada mañana, cuando te gustaría no ver nunca más el sol brillar, cuando no deseas estar aquí es cuando más fuerza tienes. Parece mentira, pero no, en ese estado permanente de abatimiento tienes en el fondo de ti un gran poder, pero está encerrado; sólo tú tienes la llave de su celda,, pero has olvidado dónde. Para encontrarla necesitas únicamente abrir los ojos unos segundos, porque ahí está: colgada en el pomo de la puerta de entrada.
Cuando esto está claro en tu mente lo demás llega solo, ya no necesitas hacer nada más. Tú eres sabia, aunque no lo sepas, y en el fondo sabes que no puedes tocar mas fondo del que estás tocando, que no puedes huir más porque no hay a donde, y es en ese momento cuando llena de lucidez puedes ascender.
Y te das cuenta de que no hay cosas malas, sino experiencias. Todo lo malo que te ha pasado, los porqués de tu huida, forman parte de ti, de quién eres, de cómo eres y de cómo ves el mundo que te rodea. Y si huyes de ti, tienes miedo de ti misma, ¿Qué te queda? Tú eres tú. Así. Eres la mejor persona del mundo. Quiérete, porque si no eres capaz de amarte a ti misma no serás capaz de amar a nadie.