martes, 20 de noviembre de 2012

HOMO HOMINIS LUPUS

Cuando en el colegio me enseñaron el cómo de la evolución humana me dijeron que con el paso de los años habíamos ido recopilando conocimientos, adquiriendo capacidad racional y volviéndonos sabios y que esto era lo que nos diferenciaba de los animales.
Aprendí que de ser monos cuadrúpedos e irracionales pasamos a ser homo habilis al dar el gran paso de construir herramientas, y que después, al trabajar con ellas nos volvimos ergaster; más tarde, ya bípedos pudimos viajar y expandirnos, colonizarlo todo y fuimos erectus, y ahora, cuando ya todo está visto, tomado, usado, acabado y empezamos a autodestruirnos, nos hacemos llamar sapiens.
Tiene sentido, me pregunto yo, esta evolución, o es que queremos ver lo que deberíamos ser y no somos. Porque la Historia nos demuestra, con hechos que no palabras, esto. Nos muestra como los sabios necesitan sangre Sabia regando campos de los que luego comerán para ser felices, y como esos sabios siguen necesitando sangre Sabia para vivir, pero ahora no la quieren como fertilizante ni abono, ahora la desean poseer creyendo que así conseguirán el oro negro que cubrirá.
Cuando hace miles de años un grupito de células por causa del infortunio se unieron para ser Vida no sabían que les habría sido mejor no hacerlo, puesto que en la época Sapiens que estamos viviendo, un puñado de materia orgánica, descompuesta y negra vale más que cualquier clase de Vida, incluída la humana.
Esto me hace pensar que mis futuros descendientes en el colegio no aprenderán que hemos evolucionando para diferenciarnos de los animales y ser sabios, sino que un barril de petróleo vale infinitamente más que Ellos y que no tienen derecho a protestar por ello. Y pondrán como ejemplo, que en pleno siglo XXI  todavía se exterminaba a gente para que las potencias económicas mundiales obtuviesen capital regado con sangre de niños como ellos y adultos como sus padres.
En fin, creo que mis profesores de primaria se habrían ahorrado muchas clases de explicaciones si nos hubiesen dicho la frase: Homo hominis lupus.

lunes, 5 de noviembre de 2012

ABATIDA

Ver como se mueven incesantemente las manecillas del reloj, como sale y se oculta el sol, como la luna ilumina la noche vacía y sin vida.
Nada se mueve en el bosque que rodea mi guarida, ningún animal ni diurno ni nocturno hace acto de presencia para mitigar mi soledad, mi agonía.
Algo me tapona la entrada de vida y me ahogo pues mi interior fue vaciado y llenado con aire rancio y pesado que tira de mí hacia abajo, bajo tierra y ni todas las sonrisas que adornan mi cara ni la diversión que ficticiamente tengo en mi día logran que levante este gran peso.
Me siento sola, triste, moralmente hundida. No creo ya en nadie ni en nada, todo me es indiferente, me importa lo mismo que llueva que que luzca el sol, que nieve o que hiele, que haga frío o calor; todo es apariencia, no hay nadie que diga la verdad, que luche por llegar a ella.
Después de tanto tiempo las heridas físicas ya no duele, el dolor psicológico es el que me abate. He escuchado ya tantos gritos, broncas, silencios que no son más que rabia contenida,  tantos lloros, ruegos y por favores... que soy inmune.
Porque a pesar del tiempo que ha pasado todo sigue igual, inamovible como el bosque que contemplo desde esta ventana.
Porque yo no deseo seguir así, porque quiero cambiar mi vida pero cercenan los medios que tengo para lograrlo, porque no riegan las raíces que me tendrían que atar a este lugar llamado hogar.
Hogar digo, y digo mal, no puedo hablar de algo que no conozco, que no se lo que significa, lo que es sentir el calor de tu familia, la protección, la amistad, la complicidad, el amor... Todo esto me evita, huye de mí como si yo fuese la mala y no se da cuenta de que soy una cenicienta sin carroza, príncipe ni final feliz.

Esta sucia niña huérfana está cansada de confiar en las personas, lo evita. No quiere que nadie le haga más daño del que ya ha recibido.

martes, 2 de octubre de 2012

TARDE DE OTOÑO

Paseo por un bosque siguiendo un camino empedrado, en él mis pasos son amortiguados por las hojas murchías caídas de los árboles que franquean el sendero. Estoy sola y en silencio. Me gusta este silencio, sólo roto por el berrido de los ciervos a lo lejos y el consiguiente entrechocar de poderosas cornamentas.
El cielo está encapotado, pintado de gris y ni siquiera los valientes rayos del astro sol se atreven a iluminarme el camino. Mientras observo el paisaje que me rodea y me embriago del perfume que emana del humus, pienso en muchas cosas: en mi famia, mis amigos, en que todo está cambiando y yo no doy seguido el ritmo, noto que me estoy quedando rezagada, a la cola de la sociedad y estoy absolutamente sola. No hay nadie a mi lado haciendome compañía, animándome a seguir, a luchar para continuar. Sólo a veces sombras veloces como el viento pasan a mi lado empujándome, pero se van...
La noche llega y yo sigo en el sendero que conduce a no se dónde, en el mismo lugar en el que llevo horas, pero ya no escucho la llamada de los poderosos machos, ni siquiera el viento enrreda mi pelo ni la lluvia moja mi ropa.
Ahora la luna, poderoso satélite, ensombrece mi camino y me provoca ver a  horribles, espeluznantes y casi pateticos monstruos.
Mis más terribles pesadillas se hacen realidad y grito intentando despertarme de una vez, pero sólo consigo confirmar que ya lo estoy.
La realidad me rodea, me asfixia provocando en mi una lenta y dolorosa agonía; lloro.
La lluvia vuelve a caer sobre mí y esas gotas se confunden con mis lágrimas, no se si el cielo comparte mi sufrimiento o es parte de él.
Me siento en el suelo y apoyo mi espalda en uno de esos enormes enucos de madera, soldados que vigilan que ningún viajero del sendero de la vida se extravíe atraído por los placeres que ofrecen otras vías, no tan duras, tan dolorosas, más rápidas.
Siento lacerantes heridas cubriendo mi cuerpo y el sádico rumbo que estoy obligada a tomar me mata poco a poco. A estas alguras de la vida ya no se lo qué es dolor y lo qué placer, confundo alegría y pena, lo confundo todo.
En esta fresca tarde de otoño soy una hoja más que ya seca cae al suelo.

jueves, 5 de julio de 2012

ROCE EN SÁBADO NOCHE

Cuerpos sudorosos  moviéndose frenéticamente al ritmo de música a un volumen enloquecedor. Mentes que se despegan temporalmente de los cuerpos que habitan, por miedo, por cansancio. Éxtasis. Placer. Toqueteos y miradas lascivas, erotismo expulsado por cada poro de las mojadas pieles.  Cuerpos que se juntan, se unen, se separan pero como imanes se vuelven a acoplar. Polos opuestos en un mismo y diminuto espacio, bajo el mismo techo, oyendo lo mismo y casi irrealmente iguales.
Noches de descontrol. Música estridente y sin letra que provoca la convulsión de esos cuerpos, de mi cuerpo. Siento que me desnudan ojos anónimos que traspasan mi poca ropa y encienden en mi ese ardiente fuego, noto la excitación de sexos opuestos e iguales a mí, lenguas humedecen labios que ansían tomar otros, manos ocultas por la oscuridad de la pista abren pantalones y descargan energía.
La pasión y el erotismo camuflan la influencia de cócteles alcohólicos y apetecibles, la sangre convertida en fuego por ellos llega a todos los huecos de nuestros cuerpos haciéndonos arder, tener ganas de enfriarnos mediante el contradictorio acoplamiento con otros seres hechos fuego.  Estamos ardientes y la música sigue retumbando en nuestros tímpanos;  todos como un solo ser nos movemos, todos buscando lo mismo en personas desconocidas que por unos minutos entrarán física y emocionalmente en  cuerpos vendidos al placer de un acto tan primitivo y antiguo como  la propia existencia.
Sexo que no amor,  hecho en esquinas y en cubículos malolientes de locales irreconocibles una vez saciada esa sed, una vez calmada el ansia que nos lleva a unirnos con seres prójimos en especie y extraños en sentimientos. Ese roce en sábado noche, que no es más que un alivio temporal para un problema crónico.

sábado, 16 de junio de 2012

SANGE DE MI SANGRE

Sentir que sientes sintiendo nada, sentirlo todo y, a la vez, no sentir más que vacio.
Dolor en mi pecho, recorriendo mis venas, rápido, cada vez más rápido... Soy como una cocainómana que siente dolor en lo que antes le causaba placer, o una ninfómana que se cansa porque no logra llegar al éxtasis que busca, o una ludópata que ya no consigue monedas.
Tú. Increíblemente bella y horrible, sádica y dulce. Eres una perfecta  nube de algodón recogido trocito a trocito por brazos esclavos por los latigazos de tus: “te quiero”, “lo siento”,” perdóname”, “no volverá a ocurrir, te lo prometo cariño”.
Dices "perdón" y es como si no hablases, como si mantuvieses la boca cerrada igual que haces usualmente. Vacía es tu presencia y tú palabra en mi vida, en mi casa, en mí. No tiene efecto  en mi la ponzoña que explicas y disfrazas, que deseas entregarme y yo descubro que soy inmune. Después de tanto tiempo ya no funcionan en mí esa clase de mentiras, me he vuelto fría gracias a ti…
Deseas mi cariño, y tú qué das a cambio, qué me das. ¿Amor,  protección, emanan por tus poros los sentimientos que deberías poseer o, al contrario, eres tan fría como los carámbanos de hielo que cuelgan del tejado de las casas en invierno? Lo segundo es la verdad, la que se oculta detrás de ese mal puesto maquillaje, de ese corrido rímel que ensucia tu rostro y todo lo que te rodea. Esa perfecta mujer que finges ser esconde a la madrastra de Hansel y Gretel, a Jack el Destripador… te esconde a ti.

Eres sangre de mi sangre, peor que nada. Eres como una horrible pesadilla que sueño sin soñar, con los ojos abiertos. Eres una ruleta rusa con todas las balas y en la que siempre pierdo.
Eres lo que me mata día a día sin darse cuenta, eres, eres, eres... Eres y no eres nada. Para mi tu ya no eres nada.

domingo, 10 de junio de 2012

PINTAR COMO METÁFORA

Delante de un lienzo en blanco: tranquilidad, equilibrio, paz. Miro mi paleta, restos secos de óleo, de otro episodio en mi vida.
Una tarde ocupada en pintar un sueño. Rayas sombra tostada, pincel grueso y largo. Manchones verde caqui, carmín con blanco y azul cian motean el fondo de mi cuadro, sin sentido; espirales con amarillo, rojo vivo y verde brillante en redondo, girando sobre sí mismas. Infinito.  Color difuso, gruesas pinceladas, con forma, con relieve. Un Yo puesto en cada mota de color.
Oscuros primero;  más blanco en mi paleta para dar sombras de luz, aguarrás escaso.
Música de fondo, relajante. La siento entrar en mí y me dejo llevar por ella. Un violín marcando el ritmo. Notas agudas que esconden los gritos y voces de fondo. Rabia.
Rápidas pinceladas, más gruesas, como pegotes de pintura sin sentido, furia en mis movimientos.  Más pintura, oscuros ya no blancos. Sombras, sombras y negro.
Finalizar con una tupida veladura azul oscuro, presionar con papel quitando restos. Y volver a dar sombras de luz.
Pintar en un lienzo en blanco, metáfora del trascurso de una vida.

jueves, 7 de junio de 2012

SOY

Soy un pequeño brote
que tiene sed
y al que nadie oye.
Soy un alma perdida,
una canción en silencio.
Soy una hoja callendo
en un otoño inmenso.
Soy el rocío de ayer,
la hoja murchia de mañana,
el campo verde y en flor
de un futuro que me aguarda.

ENTRE PARÉNTESIS

A ellos no les gustaría que pasara, estoy segura, pero yo estaría mejor, estaría más cómodo, más feliz, no tan pesada.
Porque ellos no saben lo que yo siento, lo que verdaderamente pasa por mi cabeza cada vez que la veo, lo que quiere ser mío y no lo dejo.
Un nudo en mi estómago, un temblor involuntario por todo mi cuerpo, sentimiento de asco, de dolor... Tener ganas de llorar y no hacerlo, pues tu eres fuerte, tienes que serlo, porque bastantes desgracias hay ya como para que te pongas así.
Pero tengo muchas ganas, muchísimas ganas de gritar, de chillar, de hacerme oír y que todos sepan de verdad lo que me ocurre, como soy y estoy realmente.
Porque yo no soy feliz, no. Pero tampoco triste, ya no. Es una sensación nueva, diferente, como de infinito abandono, de notar que ya no importo, que estoy entre paréntesis.

LIBERTAD

Delante de un infinito campo de amapolas rojas. Plenitud. Bajo un solsticio de falsa felicidad me encuentro.
Sonrrío feliz, sin preocupaciones, sabiendo que todo está bien, que no hay nada que turbe mi bienestar. Nada, nada, nada... Tú ya no estás; ni tú, ni tu familia, ni la mia... Ahora soy completamente feliz, libre.
Vago por el mundo sin notar el tirón de vuestras cadenas en mi cuello cada vez que me alejo demasiado, cada vez que casi me escapo de vuestros dominios o cuando, simplemente, me quereis hacer sufrir.
Una brújula. Lo único que necesito para escapar y no regresar. Podré evitar que me volvais a hacer prisionera en una jaula de transparente cristal blindado, en la que tengo de todo y no tengo nada. No puedo soñar con volar por un munco útopico, mi mundo.
Hacer caso, sentir que estoy sin estar y despertar. Saber que todo era un sueño...

miércoles, 6 de junio de 2012

SOY VACÍO


Nada tiene sentido, ni siquiera mi propia existencia. Qué sentido tiene el hecho de que nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, así una vez y otra y otra…
El paso por la Tierra tiene un carácter finito, todo lo que una vez nació muere, pero ¿Para qué?, con qué propósito ocurre esto, cuál es el sentido de este trasiego de vidas. Esto es lo que yo no comprendo, la finalidad.
Los creyentes de alguna religión tienen la respuesta en que es lo que Dios quiere y el fin será supremo, o el alma de un individuo pasará por múltiples reencarnaciones hasta completar lo que el destino tiene para él.
Pero, y los ateos, que significado le damos a este tránsito, a este supuesto nacer y morir, a esta supuesta vida.
Porque según todos hay vida, de eso no tienen dudas. Aunque, qué porcentaje de seguridad tenemos en el hecho de que somos, de que existe el ser y el mundo que lo rodea. Yo no estoy completamente segura de la veracidad de esta afirmación, soy agnóstica en este aspecto, pues si soñamos que soñamos también podemos soñar que vivimos y vivir en un sueño, ser oníricos, o ser parte del sueño de alguien, o no ser.
No ser.  Que problemas conllevaría el “no ser”, que provocaría saber que no eres nada, y nada es lo que te rodea, esto es, eres menos que un sueño, menos que un pensamiento, menos que nada porque incluso la nada existe si existe el algo, pues si no hay nada, no se habla de nada, sino de vacío.
Así que nosotros seriamos vacío y todo esto no tendría sentido.

VIVIENDO DETRÁS DE TERCIOPELO NEGRO

Viviendo en una vida de mentira, oculta detrás de una gruesa cortina de terciopelo negro. Pasan los días, que para mi son años, en silencio.
Yo con un tupido velo cubriendo mi rostro, observo el mundo sin poder modificarlo, y me siento como en el cine, cuando sabes que el asesino está detrás de la protagonista y por mucho que grites para avisarla ella muere.
Mi vida no es vida, no es una sucesión de hechos bonitos, felices... Mi vida no es de color rosa. Cruenta, sádica, lúgubre...
No hay palabras suficientes para expresar lo que siento, o creo sentir, pues a estas alturas ya no sé si siento o hacen que sienta.
Cómo saber que no vives en un sueño; qué todo lo que te rodea es real, no fantasía... Y si viviese en un sueño y por eso todo es negro, no hay color. Quizás, como en las antiguas tragedias griegas, mi destino está marcado y no seré feliz por mucho que lo intente.
Quizás, pero sólo quizás, esto es mentira.
Mentira. Imposible, no puede ser onírico el dolor que siento por todo mi cuerpo después de una paliza, o el que siento en mi pecho, que no me permiten respirar, cercenando mi vida.
Aunque siempre se puede soñar, dentro de tu mente no hay nada que te impida ser libre, buscar la libertad en las pequeñas cosas como escuchar tu pausada respiración o el incesante latido de un músculo que no trae más que problemas.
Soñar, cerrar los ojos y por un instante creer que no estas en una habitación pequeña, sin ventanas, húmeda y con la compañía de extrañas criaturas de mayor tamaño que mi mano, pensar que estás en medio de un campo de un verde brillante, moteado del blanco de diminutas marcaritas y encima tuyo no hay telarañas sino una bóveda azul, con algunas esponjosas nubes en el horizonte.
Soñar, soñar, soñar que ya no sufro.

ADIOS

Sentada en clase, llorando, sin saber que hacer, sin saber que pensar.
Me miré las manos, mis uñas, mi piel, estaban manchadas, todo era rojo, todo se movía, me picaba la garganta, la tenía seca.
Oí pasos.
Ahora me taca a mí, venía a por mí... ¿Qué hagó?
Lágrimas saladas corrían por mis mejillas.
Risas, más risas, una risa escalofriante, malvada.
No tenía rostro, ojos negros, sin vida...un rostro muerto.
Tenía miedo, mucho miedo, pero...
Su voz, su voz es como la melodía más triste, la nota más oscura...
La canción del final oigo, el canta, es dulce, es como el néctar de ciertas plantas que atraen a pequeños insectos y PLAS se cierran y adios.

LUCHAR POR LA LIBERTAD

Por qué la gente no me entiende, por qué no me comprende, por qué me tienen atada a esta horrible cama, en esta fria habitación, por sólo querer acabar con mi sufrimiento.
Por qué no me quienen escuchar cuando les digo que iba a estar mejor¡
Estaría en un lugar en donde mi novio y mi padre no me pegasen, donde mi madre no sufriese por mí, por ella...
Por qué mi padre es tan duro, por qué mi novio no me hace caso cuando le digo que no quiero ganar dinero de la forma que el dice, por qué se emborracha y luego las paga conmigo...
Eso me pasa por no hacer caso a lo que ella me dijo,  por no obedecer a la única que me entiende, que me hizo caso, que me dijo que denunciase.
Por qué les tendría tanto miedo, porque soy débil, porque no me defendí cuando pude y después era demasiado tarde; proque los dejé pasar por encima de mi desde el principio.
No debería ser yo la que se quiere ir, deberían ser ellos por hacer daño a un ser humano, porque no toda la culpa la tuve yo
Por qué mi madre no me defendió, acaso estaba de acuerdo con lo qué nos hacían, por qué, no lo entido, por qué la vida fue tan dura conmigo; por qué ahora, en el final, me doy cuenta de que no valía la pena querer huir de ese modo. Por qué me doy cuenta ahora de que valgo, de que hay gente que me quiere.
Ahora es mi final y espero que alguien ayude a mi madre, a la que escucho llorar apretando mi mano pero no veo, a la que tenía tanto miedo como yo, a la que fue tan débil como lo fui yo.
Pero ya no vale la pena arrepentirse, yo ya sé lo que debería haber hecho.
Espero que otras mujeres que estén en una situación como la mia no vayan por este camino para alcanzar su libertad.
Una última pregunta, ¿creeis qué no vale la pena defenderse, no intentar ser feliz; creeis qué la vida vale tan poco como para no luchar por ella?
Yo creo que todos tenemos el poder de ser felices y cada uno aprovecha ese poder como quiere. Creedme cuando os digo que me arrepiento de haber abierto mi presente y haber acabado con él, de esa forma tan sucia, tan cobarde de huir de los problemas. La vida, nuestro presente, ¿vale tan poco cómo para no luchar por ella en la más grande batalla de la historia?
Me voy, se acabó para mí este regalo que es la vida, pero hay que luchar, luchar hasta el final y llegando a las últimas consecuencias; querer algo e ir a por él, a por algo que no se tiene pero se desea, en mi caso, la libertad.

PRESENTACIÓN

Bueno, este es el primer post y se supone que deberia describir un poco de que va a tratar el blog, pero el problema es, que no sé de que hablaré.
Será una recopilación de escritos que tengo por ahi perdidos y que dan cuenta de los sentimientos que a veces me embargan.
Sin más decir que espero que los que lean lo que escribiré lo disfruten y eso si, comenten¡¡