viernes, 30 de noviembre de 2018

NECESITO

Tengo demasiados frentes abiertos a los que no sé poner fin, demasiadas disputas, líos, peleas y broncas; demasiada violencia y todo sobrevolado por la certeza de que me quedaré sola. Y me da pánico la soledad.
Cuando sólo tienes a dos personas en tu vida a las que pedir ayuda en cualquier momento, a las que volver cuando lo demás falla y no puedes estar con ellas por toda la basura colindante; cuando sabes que el reloj no va a parar el tiempo para ti, que es implacable; cuando sabes que cada día que pasa estás más cerca de perderlo(s) para siempre y estás lejos, demasiado lejos, no sólo físicamente.

Necesito tener algo seguro, algo a lo que acudir cuando lo demás se desmorone, cuando quiera un abrazo o que me escuchen, ser necesaria para alguien, dar consejos, ayudar... Me gustaría poder tener ahí a alguien, más que un amigo supongo, aunque no lo se. No tengo muy clara la frontera entre "amigo" y "pareja"
Pero ¿hasta qué punto esa necesidad no es más que la forma de suplir el vacío que tengo o tendré? ¿No es usar a ese alguien para sentirme menos sola?
Temo hacerle daño a la gente que me rodea, por quienes siento aprecio o cariño, fallarles o huir. Soy muy dada a eso. Huyo cuando siento demasiado, cuando me veo presionada, cuando noto que pierdo el control o que podría perderlo, cuando siento que voy a hacer daño o me lo van a hacer...huyo por todo y sin dar explicaciones.
Y me da miedo. Miedo porque tengo TLP, forma parte de mí y es una parte impulsiva, una parte de todo blanco o negro, sin grises, sin sin querer a medias ni poco a poco; una parte que o lo da todo o lo quita todo, a la misma velocidad, sin preámbulos. No quiero hacer daño a nadie, ni hacérmelo.




jueves, 29 de noviembre de 2018

PERDER EL CONTROL

Había decidido no hacerme más lesiones, no volver a usar el dolor físico para calmar sensaciones, apreciaciones y sentimientos, ni ver las drogas como una "necesidad" y no como algo lúdico y recreativo.
Me había prometido no volver a caer en esa espiral de autodestrucción que casi me mata, pero es tan dulce y cálida, tan blanda, sencilla...tan para no pensar.
Hacía muchos meses que no notaba las pequeñas lágrimas rojas recorrer mi blanca piel, pegarse y mancharlo todo, picar y hacerse notar ahí, por horas. Hacía tanto tiempo y fue tan sin pensar que no supe cómo reaccionar y me asusté. Temí haber perdido el control de mi cuerpo, de mis acciones y lloré. Lloré mares pero no me quedé dormida después, supongo que era mi castigo, que la parte racional de mi cerebro me estaba echando la bronca de ese modo.
Pero volví a hacerlo, y otra vez, y otra... Es una sensación tan placentera.
Ver como ríos de sangre recorren tu piel, manchándola, haciéndote ver sucia por fuera también;  es justo en ese momento cuando más fiel es tu físico a quien eres por dentro.
Se que no es correcto lo que hago, que son adictivas las sensaciones que produce, que querré más y más y me costará ponerle fin, pero también se que o me libero de alguna manera o explotaré. Soy como una olla a presión que está sobre un fuego a máxima potencia y con la válvula atascada.

Necesito perder el control, perderlo de forma segura, perderlo siendo vigilada...perderlo de mentira.
Pero perderlo para no perderle el miedo.
Necesito sentir dolor, sentirme protegida, tener miedo pero sentirme querida al tiempo; necesito cosas que no encuentro y mientras, lo parcheo jugando a la ruleta rusa con mi autocontrol.






lunes, 26 de noviembre de 2018

CUMPLEAÑOS FELIZ

Hoy debería estar siendo un día feliz, estar de cumpleaños siempre alegra -a menos que tengas fobia a cumplir años, que no es mi caso.- Pero está siendo un día extremadamente triste, mis ojos le hacen compañía al tiempo y lloran con él.
Noto que he perdido el control de mi vida, que actúo y me muevo por inercia, porque la masa me arrastra y no tengo fuerzas para nadar a contracorriente. Aunque pensándolo bien, tampoco sabría hacia dónde nadar. Ya no.
Necesito sentirme querida.
Necesito poder contar con alguien. No sentirme un estorbo, otro problema en la vida de personas que dicen quererme. Necesito ver y sentir que le importo a alguien.
Me siento sola.
Estoy permanentemente rodeada de gente y es como si fuesen fantasmas. Siento la presión de sus abrazos, el tacto de sus besos y roces pero a través de una película que no me deja disfrutarlos.
Vacía.
Incomprendida.
Asustada.
Necesito conocer a gente nueva.
Sentir la adrenalina de abrirme a alguien por primera vez, sentir un abrazo sincero de un (des)conocido. Que la habitación en donde estoy encerrada ventile su aire rancio y sople de nuevo la brisa fresca. Conocer a alguien para quien no sea rutina estar/quedar conmigo.
Soy una amiga más. Una dependienta más. Una asalariados más. Una persona que abandonó sus sueños más. Alguien que perdió la ilusión, que vive en un bucle. De esas que pasan sin pena ni gloria, sin hacer ni hacer sentir nada, creer nada y ser nada para nadie.
Necesito desembalarme del plástico que me asfixia y me aleja de todo: bueno y malo, amor y odio por igual, como si todo me fuese a dañar si me roza, cuando la realidad me confirma que es en enclaustramiento lo que lacera mi mente...y cuerpo.