Nunca he logrado exteriorizar verbalizando mis sentimientos, mis emociones, mis "quiero" menos superficiales, más reales. He sido una niña retraída, de esas a las que preguntas y están bien, siempre están bien aunque por dentro estén rotas, al borde del colapso, con miedo o falta de cariño. Supongo que el no confiar en quienes me cuidaban, no tener un confidente, un persona a la que pedir ayuda o consejo, alguien que estuviese ahí siempre... el hecho de que no me enseñasen a hablar, a expresar mis sentimientos sino todo lo contrario tiene algo que ver.
Y me veo ahora, con 24 años, bloqueada.
No estoy bien, ni anímica y psicológicamente, tengo brotes que creía tener más o menos estabilizados, siento que cada día quiero intentarlo menos, he vuelto a las practicas lesivas y todo ello mientras veo que la única solución que me proponen o aconsejan me da pánico.
En verano del 2016, después de un intento de suicidio, me ingresaron a la fuerza en una cárcel llamada psiquiátrico diciendo que era por mí bien, drogada, sin ser consciente de nada a mí alrededor, quitándome todos los vínculos -teléfono, contactos, visitas...- con la gente que quería -amigos- y obligándome, a pesar de ser mayor de edad, a hablar con mi familia (única gente de la que podía recibir visitas y a la que dieron el "control de mi liberación") me quitaron cualquier simpatía que pudiese tener por los profesionales de la salud mental en la Seguridad Social.Me niego a pedir ayuda profesional. No soy capaz de confiar, no me han demostrado que pueda hacerlo.
He intentado verbalizarlo o escribir cómo me encuentro para poder así aclarar las ideas, pedir consejo o simplemente saber qué me pasa pero no doy. La introspección no funciona, puedo estar horas delante de una hoja en blanco que no saco nada y me frustro, puesto que ni siquiera logro ser sincera conmigo misma sobre mis necesidades.
Me gustaría sentarme a hablar de chorradas, sentirme cómoda, no juzgada, relajada y que la conversación fluyese permitiéndome abrirme pero me puede el miedo. Miedo a resultar molesta, a que la otra persona no esté cómoda, a que finja, a molestar, a que sea demasiado, a que se tache de insignificante lo que cuente, a que me hagan daño... Miedo a bajar mis barreras, confiar y que me vuelvan a hacer daño.