lunes, 14 de enero de 2019

CURSIVA (I)

Todo va bien. Estamos hablando y riendo, suelto algún comentario gracioso, pataleo y hago muecas. Me acerco y te beso, o me besas -aunque no suelo empezar yo-, me río y chocamos. Mis piernas te rodean, me arrimo y te toco. Mis manos pasean por tu espalda -arriba, abajo, círculos... ahora cosquillas ¡Uy, tiembla!- y las tuyas empiezan una incursión ascendiente por mi abdomen. -Hacemos- Calor, nos sobra la ropa, que lanzamos a nuestro alrededor sin demasiado cuidado. Escalofrío. Pezones duros, contrastan los piercings negros con el fondo blanco. No son lo único que está duro. Acerco mi cara, saco la lengua intentado que las dos bolitas que tengo te rocen -parece que funciona-, te meto en mi boca y sí, funciona. Intento hacerlo lo mejor y más rápido posible, me apartas -¡Ey¡ ¡Mi juguete!- diciendo que no tenga prisa. Me besas y tocas ¡estoy tan mojada! Bajas poniendo cara de risa y me abres las piernas -mierda, mierda, lo va a hacer. ¡Respira! ¡Estás limpia! Inspiro despac...-  ¡Tu lengua! Noto que te mueves, parece no desagradarte, me sujetas por las muñecas para que no me aparte -¡Concéntrate en el placer, Andrea!- Joder, lo haces muy bien, podría correrme sólo así. Me metes un dedo para complementar -quiero algo más- y pronto cambiamos a algo más intenso. Subes y me besas, sabes a mí y me gusta. Noto como juegas, moviéndola arriba y abajo -la quiero dentro- empezas a entrar -Mierda, relájate ¿Por qué duele? ¡Respira! Molesta. Joder ¡pero si estoy mojada no podría doler!- Me preguntas si quiero más, te digo que de momento así está bien, nos movemos y parece que está todo solucionado. Esto me gusta demasiado: me metes un dedo en la boca y acaricias con él mi clítoris ¿Me puedo correr ya? La montaña de sensaciones sigue subiendo, todo va más rápido... -Mierda, me empieza a molestar la penetración. ¡Joder! Pero si yo quiero y estoy relajada, cada vez que entra noto como si me pasen una lija. Ya no estoy lubricada. Me estoy tensando. No es justo, siempre me pasa lo mismo. Debería decirle que mejor paramos, pero se va a sentir horrible y no voy a dar explicado porqué duele. Cada vez molesta más... Tengo ganas de llorar. Quiero irme.
-Esto, ¿Paramos?

No hay comentarios: