Hace tres años había llegado a mi límite: deseaba dejar de sufrir, dejar de sentir y dormir para siempre. No quería morir, nunca se quiere morir cuando se está mal, sólo dejar de estarlo.
No era mi primera vez pero sí la que más cerca estuve de lograr mi objetivo, me salvaron mi preocupación por Chispa y mis amigos, a quienes pregunté mientras me tomaba pastillas con zumo de mango si cuidarían de ella de pasarme algo. Y fueron Flash yendo hacia mi casa.
Llevo autolesionándome de diferentes maneras desde antes de los 12 años: cortes, quemaduras, conductas de riesgo (obligarme a practicar sexo, drogas...), anorexia... que aun ahora me sobrevuelan periódicamente.
A veces me pregunto cómo sería y dónde estaría si hubiese seguido drogándome y acostándome con desconocidos, hubiese continuado yéndome con hombres para sentir que no tenía el control , recrearme en el miedo y asco que me daba(n). O qué habría ocurrido de haber hablado, de haber contado lo que me había hecho mi padre y sus amigos, de no haberme callado...qué habría ocurrido si hubiese denunciado a todos los hombres que se acostaron conmigo siendo una niña.
No estaría donde estoy ahora, eso seguro.
Hay miedos, fobias y ascos que siempre estarán conmigo, sobre todo a nivel sexual. Actos cuya práctica me duele y no físicamente, situaciones que me provocan llorar y momentos en los que me bloqueo, me evado y no estoy presente. Soy consciente de ellos, los conozco y soy capaz de evitarlos la mayor parte de las veces (por lo menos cuando estoy bien anímicamente) pero me supone un esfuerzo extra que no siempre sé si vale la pena.
Hay días en los que necesito sentirme querida, apreciada, ser mimada pero sin connotaciones sexuales, sin que los mimos acaben en sexo, sin pagarlos así. Y no sé hacerlo. No sé cómo pedir o llevar a cabo la acción de "mimear", cómo decirle a alguien "oye, quieres venir a casa, nos tiramos en cama a ver una peli y estamos abrazados" ni si es algo normal desear eso. Cómo pedirle a alguien que me deje tocarle la cabeza mientras me apoyo en su hombro, cómo quedarme dormida escuchando los latidos de su corazón y despertarme con el pijama aun puesto.
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