Hundida. Me siento total y absolutamente desolada por dentro, como rota en mil pedazos sin posibilidad de arreglo. Y la sensación lo invade todo. Triste, sola y apartada.
Disocio 24/7, me olvido de comer o de si he comido, me tengo que obligar a ducharme, a ir al trabajo... los días pasan uno tras otro todos iguales; las horas, los minutos se hacen eternos. Me cuesta concentrarme y mantener el hilo de las pocas conversaciones que tengo, si pienso demasiado lloro y tengo ataques de ansiedad así que duermo, o lo intento. Estoy en ese limbo en el que parece que nada me afecta, que estoy bien y tranquila pero mi guerra interna empeora por momentos. Me pasaría el día tirada en cama fumando, bebiendo y cortándome hasta dejar de sentir pero no lo hago. Celebro poder aguantar mis impulsos y no hacerme más daño. No está siendo fácil.
Si tuviese que contar cuales son mis tres miedos principales, cosas o circunstancias que me dan pánico tendría que decir que dos de ellas han sucedido este mes y la tercera pasará este viernes. Y nada está bien. No tener a nadie que me transmita una mínima confianza y empatía para contárselas haciendo la carga más llevadera me mata, haber pasado por ello sóla me pasa factura. Estoy al límite. Necesito hablar con alguien que no juzgue, que no me pueda encerrar si no me ve apta para cuidar de mí misma, que me ayude a sobrellevar la carga; necesito soltar todo lo que tengo dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario