viernes, 18 de octubre de 2013
UNIVERSITARIA
Cada vez que miro atrás y recuerdo como me sentía, lo que pensaba, como actuaba y era, me doy cuenta de la falta que me hacía la ayuda que pedí. Noto, y cada vez más, que estaba metida en un hoyo profundo y oscuro, en el que no entraba ningún rayo de luz, ninguna esperanza.
Y en un despiste de mi subconsciente, la tapa que bloqueaba la luz del sol se deslizó un poquito de su sitio y por allí, poco a poco, fueron entrando pequeñas partículas doradas. Ellas, como niños que llegan por primera vez al colegio, entraron temerosas y sin ganas, sin apenas colaborar en las actividades programadas y sin soltar palabra. Pero a medida que fueron pasando los días, y la amistad entre ellas se solidificó, la actividad comenzó, y los antes afanosos intentos de la maestra por que se moviesen se trasformaron en vanos y sufridos intentos de controlar a esa masa alborotadora.
La verdad, ahora me río. Estoy contenta y alegre. Domino mi vida, he amado a las sensaciones que fluían por mí, las he comprendido, aceptado. He buscado dentro de mí los fallos de mi sistema y los he puesto en cuarentena. He colocado un punto y a parte en mi historia; retomaré el hilo de esta narración más alante, pero de momento, intercalaré otros escritos para hacer menos aburrida y monótona esta lectura.
Y que mejor comienzo de esta nueva etapa que la afirmación: he logrado mi objectivo, soy universitaria. Ésta no es una sentencia cualquiera, es la clave de mi felicidad. Me he demostrado a mi misma que soy capaz de conseguir lo que me proponga, que soy fuerte y valiente, que me doy adaptado a los cambios y a las nuevas situaciones... en resumen, que si este sueño está ya cumplido, otros lo estarán también en breve.
Razonando un poco, ¿cuántos de vosotros creíais que estaría hoy donde estoy, que lograría que el pasado no afectase a mi presente y futuro,que estaría hoy respirando y escribiendo estas líneas? Yo soy la primera en decir no. Porque haciéndome lo que me hacía, pensando como pensaba, sintiéndome tan sumamente mal como me sentía, era imposible creer que mejoraría tanto, aun ni yo me lo creo y vivo conmigo misma las 24 horas del día. Pero dejando las preguntas retóricas a parte, e intentando dar una innecesaria respuesta a la arriba citada, podría decir que por las noches, antes de dormir, se debe hacer una introspección; buscar en nuestra mente el cómo nos sentimos, y lo que es más importante, el por qué. Es decir, no sirve de nada pensar: "Estoy nerviosa, inquieta, me siento rara" únicamente, hay que saber la causa, pues conociéndola, podremos dejar marchar esas sensaciones y pensamientos que nos preocupaban, siguiendo nuestro camino con el más ligero equipaje. Y yo lo hago, y es un alivio tan grande el que te produce conocer los porqués, que tu mente, liberada, flota en un limbo y no está encerrada y encauzada en alguna cámara de tortura sin poder salir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Estoy orgullosa de ti!!
Publicar un comentario