Pequeños ríos azules,
largos e hipnotizantes
regueros de vida.
Papeles:
Vuelan con el viento que entra por la ventana abierta.
Los llaman.
Oídos sordos.
Y fluyen los caudales.
Y le gustan.
Ama fluir.
Intrincados giros rompen la armonía,
rasgan el papel
Le gusta fluir,
adora la sensación, relajante,
de volar.
Peligro y adrenalina.
Ver ríos, sentir caudales,
manchar.
Dejarse ir.
Disfrutar y llorar.
Reír.
Notarse viva.
Aquí, presente...
y en el presente.
Una hoja blanca,
impoluta e inmaculada.
Dibujas, tinta negra hace ríos...
Caudal oscuro y tenebroso;
asco.
Angelical perversión divinizada.
Garabatos en rojo, superpuestos,
presionas y secas,
más pigmento.
Menos negro.
Otra vez, en el papel, dibujados:
Los pequeños y vivos ríos.
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