Imagina que vives con tu hermano gemelo, la única familia a la que puedes acudir, que os tenéis el uno al otro solamente. Imagina que en el pasado os ocurrieron las mismas tragedias, tuvisteis la misma infancia difícil y eso os mantiene unidos.
Imagina que a ti te gusta el silencio, la calma, la limpieza y el orden; tener horarios regulares, comer bien y tener una vida sana en todos los aspectos. Salir con tus amigos, ir al cine, a cenar, de fiesta, a clases de baile, al gimnasio y a patinar. Te gusta leer y aprender cosas nuevas continuamente, te sientes bien contigo mismo aceptando que todos somos diferentes.
Ahora imagina que tu gemelo es un caos, lo tira todo, no limpia ni recoge, sólo sale de casa para ir a beber, drogarse y mantener relaciones sexuales con desconocidos, se autolesiona. Deja de comer por épocas porque no le gusta su cuerpo, o come mucho y vomita; no tiene relaciones sociales sólidas ni sanas, se deja llevar por malas influencias y se pierde por días. Y cuando está en casa está triste, llora y se lamenta porque desea tu vida, desea estabilidad y poder tener una vida normal.
Es tu hermano, sufres por él y le ofreces ayuda desinteresada, le pones horarios de limpieza, le instas a cortar relaciones insanas, que le diga adiós a las drogas y al alcohol. que practique sólo sexo seguro. Y va bien. Pasan las semanas y tu hermano casi parece tú, es una persona totalmente diferente y te sientes tan bien. Descubre que tiene aficiones parecidas a las tuyas, le presentas a tus amigos y... ¡oh dioses! Redescubres en él la familia que tanto necesitabais.
Pero de pronto algo falla: le dan una mala noticia, alguien le responde mal, le echan la bronca por algo, ve algo que lo trastoca o no se siente lo suficientemente querido y empieza a dejar de comer, a usar mangas largas, a dejar la ropa por el suelo y las tazas sin lavar en la encimera; empieza a encerrarse más en su cuarto, a no salir, a llorar mucho...
Ahora imagínate que ese hermano forma parte de ti, que sois ambas personas al tiempo y la parte racional, optimista y no impulsiva tiene que luchar continuamente para no dejarse llevar por la desidia. Imagina eso 24/7... Imagina el cansancio.
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